miércoles, 19 de agosto de 2009

Del Cocilio "a-pastoral" a la apostasía silenciosa, de Montini a Pablo VI. De tal palo tal astilla...

Pedro Rizo | Puertas abiertas al infierno: (i) Montini-Pablo VI

Redacción | Publicado el 3 Marzo, 2009 |

El saber de la condición personal del autor ayuda a entender el sentido de su obra; por eso, antes de comprar un libro muchos tenemos en cuenta la biografía y el pensamiento de quien lo escribió. Sus libros, como hijos suyos, llevarán sus rasgos. De la misma manera es básico conocer la vida y la persona de los papas que engendraron la Iglesia del Concilio Vaticano II. De modo que mejor que enredarnos en la prosa de ‘la hermenéutica de la reforma’, o de si el irenismo mundialista es, o no es, fruto espontáneo del Concilio, deberíamos indagar de qué palo son las astillas. Porque es tonto protestar del menú envenenado sin investigar la cocina y al cocinero. Que nuestros pastores no se atrevan a este sensato proceder es, sin duda, porque el duelo les pesa menos que el arrepentimiento. Por eso algunas autoridades denuncian muy honrosos los errores inocultables para descargar de vergüenza a su vanidad y, en contrapartida, escabullirse del deber de rectificar. Aunque vivan en la hipocresía más nauseabunda. (Mt 23, 27)

Veamos, pues, que igual que un texto se descalifica por la perversidad de su autor, por más académica que sea su prosa, la vuelta del revés de la Iglesia no es culpa del siglo ni de los idus de marzo sino, más cierto, lo que podía esperarse del calibre de santidad de sus últimos pontífices. No nos intimide la verdad, que esta situación ya nos la previno Cristo para cuando viéramos «que la abominación de la desolación… se aposentara en el lugar santo.» (Mt 24, 15)

Empecemos, pues, con algunas informaciones sobre Juan Bautista Montini, Pablo VI, que fue cocinero muy principal de este menú reformista de la fe católica.

1) Educación sacerdotal bajo control de su madre.- Se dice que si no estudió en el seminario fue por su débil salud. Pero otros opinan, de acuerdo a la Iglesia de aquel entonces, que influyó más que la familia fuera sospechosa de actividades clandestinas revolucionarias. Por otra parte estaba el interés de la madre, opuesto al rigor docente de aquellos años, en no arriesgar que el seminario cambiase la formación de su hijo, peligro que desaparecía si estudiaba en casa. Su padre era editor de un periódico favorable a la Revolución y al comunismo, bajo el antifaz de militancia cristiano-demócrata. Así, el joven Juan Bautista no se apartó de un clima familiar totalmente contrario al sentir de la Iglesia, si bien la señora Montini y el prelado que le facilitó estudiar fuera del seminario publicitaban su piedad y virtudes cristianas… De ser verdad, sería único caso entre todos los miembros de la familia.

2) Actividades subversivas.- El señor Salvatore Macca,* vecino de Brescia, nos cuenta de los Montini algo que se supone conocería por su fácil acceso a informes y atestados policiales. Este caballero, Gran Cruz de Italia, nos cuenta en el número 380 de la revista ‘Chiessa Viva’, que en la casa del futuro Pablo VI se fabricaban explosivos “con tubos metálicos rellenos de tritol”. La familia Montini había refugiado bajo su techo al partisano comunista, y terrorista, Leonardo Speziale. Éste, años después, contó a los señores Gianfranco Porta y Maurizio Magri que la víctima de su primer atentado fue Ciro Miraglia, el Director de la cárcel de Brescia, cuando el 31 de octubre de 1943 circulaba en bicicleta por la vía Spalti S. Marco. La explosión lo descuartizó a él y a un soldado de 19 años que le acompañaba.

* Presidente Emérito de la Audiencia Territorial de Brescia y Presidente Honorario del Tribunal de Casación.

3) Caso Tondi.- Mons. Juan Bautista Montini, en su puesto de Pro-Secretario de estado, era ya muy activo en misiones subversivas aunque, por supuesto, cuidando no le salpicase ninguna responsabilidad. Para ello se instrumentaba con terceras personas. Así, la elección del joven jesuita Alighiero Tondi para secretario particular. Este cargo le permitía libre acceso a los archivos e informes confidenciales. Por ejemplo, los nombres y destinos de los sacerdotes que Pío XII mandaba a la “Iglesia del silencio”, en la URSS, de lo que el P. Tondi informaba a la policía soviética, que los encontraba y los mandaba a la cárcel, o a Siberia. El paso de Tondi por la Secretaría de Estado fue también decisivo para montar la red de curas comunistas que operarían en Hispanoamérica. No se pudo probar implicación directa de Mons. Montini, pero la firme sospecha obligó a Pío XII a apartarle de la Secretaría de Estado y, “Promoveatur ut moveatur”, nombrarle Arzobispo de Milán con negativa histórica la entrega del capelo cardenalicio que le correspondía a la diócesis. No es verdad que Mons. Montini lo rechazara por humildad.

4) Las puertas de bronce de la Basílica de San Pedro.– En el cuarterón de la Puerta del Bien y del Mal, la figura que corresponde a Pablo VI intencionadamente está de perfil, para mostrar el dorso de la mano izquierda con una estrella de cinco puntas ─pentáculo masónico ─ que poco después fue borrada. (Pero quedan las fotografías.)

5) Monumento en Varese.– En la catedral de Sacro Monte el escultor Floriano Bodini dedicó una estatua a Pablo VI, por encargo de Mons. Pasquale Macchi. Si bien la escultura parece enaltecer al Papa, en realidad exalta a la masonería por los signos masónicos que la adornan, entre ellos una oveja de cinco patas. La estatua fue inaugurada el 24 de mayo de 1986 por el Ministro de Exteriores, señor Giulio Adreotti, y por el Secretario de Estado vaticano, Cardenal Agostino Casaroli, que bendijo el monumento. Tanto Pasquale Bacchi, como Giulio Andreotti y el Cardenal Agostino Casaroli pertenecían a la masonería, según la lista Pecorelli y la anterior de los obispos alemanes.

6) Cementerio familiar.– En Verolavechia, en un pequeño recinto del cementerio rodeado por una tapia de 1m 60 cm, pocos años atrás aumentada a 2m 50cm, se guarda el tumulario de su padre y de su madre. Los símbolos son variados, de identidad masónica y judía. Ninguno netamente cristiano.

7) Ex abrupto de Mons. Escrivá.– Alberto Moncada, en “Historia oral del Opus Dei”, en el capítulo I nos dice de su fundador: «En el fondo se desahogó conmigo de su frustración y puso verde a Montini, acusándole de masón y otras lindezas. Estaba muy excitado y previno que todos los que habían cooperado en esa elección [los cardenales que le votaron en el cónclave] se iban a condenar en el infierno.»

8 ) Credo de Pablo VI.- La nueva versión del Credo de Pablo VI en verdad no aporta mejor explicación que la que daban los catecismos. Es un bonito texto cuya intención se anuncia en el título: “Credo del Pueblo de Dios”. Decir “del pueblo de Dios” induce a pensar subliminalmente en el pueblo judío con primacía sobre Cristo. Así tenemos ahora la costumbre de referirnos a los judíos como los hermanos mayores; mayores en edad, mayores en virtud, en derechos, en… Y no son raros los católicos que afirmen que el Antiguo Testamento está sobre el Nuevo, cuando es todo lo contrario: El Nuevo es el que da justificación y sentido al Antiguo. La intención tenía que ser contraria puesto que, si así no hubiera sido, ¿para qué encomendar dos tercios de su redacción a su admirado maestro, y judío converso, Jacques Maritain? Converso a medias que nunca abandonó ni se retractó de su origen judío, o de su militancia y pensamiento comunistas.

9) Asesinato de Aldo Moro.- Podríamos hablar del caso Aldo Moro hasta colmar un copioso libro, pero nos limitaremos a los datos más significativos para el tema de este artículo. El Partido Demócrata Cristiano, del que Moro era líder, restauraba al homónimo que Mussolini proscribiera, probadas sus adherencias doctrinales y fácticas al comunismo y a la masonería. Recordemos, así de paso, que también la DC fue condenada por los papas Pío XI, León XIII, Pío X y Pío IX…

El 9 de mayo de 1978 aparecido ya el Fiat con el cadáver de Moro en el maletero, Monseñor Lefebvre conferenciaba en la Sociedad Teológica de la Universidad de Dublín. De su comentario a la terrible noticia recogemos estas palabras: «La Iglesia fue un baluarte contra los comunistas y, ahora, gracias a Pablo VI (ellos) son sus primeros hijos y, los demás, los repudiados. Aldo Moro era un agente de Moscú (…) al que se le había encargado lograr un compromiso entre los comunistas, el Vaticano y la Democracia Cristiana. Los comunistas en Italia ya están en el poder y eso sólo lo ha hecho posible la perseverante actividad de su agente Aldo Moro y del Papa Pablo VI.»

10) Once disparos.- Aldo Moro fue asesinado con once balazos en el corazón. Uno habría bastado pero fueron once; ni diez ni doce. Y en el corazón. Todo un ritual de signo esotérico. A la misa que ofreció Pablo VI, el 13 de mayo en San Juan de Letrán, extrañamente no acudieron ni la esposa ni los hijos, a pesar de su insistente solicitud. Sólo una representación formal… junto a políticos, autoridades más una nutrida fanfarria de banderas comunistas y del partido democristiano.

Podríamos seguir con Montini-Pablo VI porque este personaje es en la historia de la Iglesia un saco inagotable de sorpresas y tropelías. No obstante, entre sus seguidores y herederos quedan todavía nombres bien destacados en guillotinar la cabeza de la Iglesia, que es Cristo, y merecen también una mínima atención.

lunes, 17 de agosto de 2009

No niego que haya algunos signos de restablecimiento. Sin embargo, veo el persistir de una ceguera, casi una complacencia por todo lo que es vulgar...

No niego que haya algunos signos de restablecimiento. Sin embargo, veo el persistir de una ceguera, casi una complacencia por todo lo que es vulgar, grosero, de mal gusto e incluso doctrinalmente temerario… No me pida, por favor, que dé un juicio sobre las “chitarrine” y sobre las “tarantelle” que todavía nos cantan durante el ofertorio… El problema litúrgico es serio, no se debe escuchar a aquellas voces que no aman a la Iglesia y que se lanzan contra el Papa.

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"¡Resista, Maestro, resista!"

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BARTOLUCCI CON PAPA BENEDETTO XVI° DUE

Su Santidad Benedicto XVI y Mons. Bartolucci

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Ofrecemos la traducción al español de una valiosa entrevista a Monseñor Domenico Bartolucci, de 92 años, nombrado por Pío XII Maestro "ad vitam" de la Capilla Sixtina pero alejado del cargo en 1997, debido a la intervención de Mons. Piero Marini, una medida que fue vigorosamente rechazada por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger. El título del post, de hecho, hace referencia a las palabras que el mismo Ratzinger dijo a Mons. Bartolucci meses antes de que éste cesara en el cargo.

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Maestro, la reciente publicación del Motu Proprio “Summorum Pontificum” ha traído un soplo de aire fresco en el desolador panorama litúrgico que nos rodea; también usted puede ahora, por lo tanto, celebrar la “Misa de siempre”.

Pero, a decir verdad, yo siempre la he celebrado ininterrumpidamente, a partir de mi ordenación… tendría dificultad, en cambio, no habiéndola dicho nunca, en celebrar la Misa del rito moderno.

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¿Nunca abolida, entonces?

Son las palabras del Santo Padre, aún si algunos fingen no entenderlas y si muchos en el pasado han sostenido lo contrario.

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Maestro, será necesario conceder a los denigradores de la Misa antigua que esta última no es “participada”…

¡No digamos disparates! He conocido la participación de los tiempos antiguos tanto en Roma, en la Basílica, como en el mundo, como aquí abajo en el Mugello, en esta parroquia de este bello pueblo, un templo poblado de gente llena de fe y de piedad. El Domingo, en las vísperas, el sacerdote habría podido limitarse a entonar el “Deus in adiutorium meum intende” y luego ponerse a dormir sobre el asiento… los campesinos habrían continuado solos y los jefes de familia habrían pensado en entonar las antífonas.

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¿Una velada polémica, Maestro, respecto al actual estilo litúrgico?

Yo no sé si, ¡ay de mí!, han estado en un funeral: “aleluya”, aplausos, frases risueñas, uno se pregunta si esta gente leyó alguna vez el Evangelio; Nuestro Señor mismo lloró sobre Lázaro y su muerte. Aquí, con este sentimentalismo insípido, no se respeta ni siquiera el dolor de una madre. Yo les habría mostrado cómo asistía al pueblo a una Misa de difuntos, con qué compunción y devoción se entonaba aquel magnífico y tremendo “Dies Irae”.

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¿La reforma no ha sido hecha por gente consciente y doctrinalmente formada?

Discúlpeme, pero la reforma ha sido hecha por gente árida, se lo repito, árida. Y yo los he conocido. En cuanto a la doctrina, el Cardenal Ferdinando Antonelli, de venerada memoria, solía decir a menudo: ¿“qué hacemos liturgistas que no conocen la teología?”.

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Estamos de acuerdo con usted, Monseñor, pero es cierto también que la gente no entendía…

Queridísimos amigos, ¿han leído alguna vez a San Pablo: “no importa saber más allá de lo necesario”, “es necesario amar el conocimiento ‘ad sobrietatem’”. De aquí a algunos años se intentará entender la transubstanciación como se explica un teorema de matemática. ¡Pero si ni siquiera el sacerdote puede comprender hasta el fondo tal misterio!

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¿Pero cómo se llegó, entonces, a esta distorsión de la liturgia?

Fue una moda, todos hablaban, todos “renovaban”, todos pontificaban, en la estela del sentimentalismo, de reformas. Y las voces que se levantaban en defensa de la Tradición bimilenaria de la Iglesia eran hábilmente calladas. Se inventó una especie de “liturgia del pueblo”… cuando escuchaba estas frases, me venían en mente las palabras de mi profesor del seminario que decía: “la liturgia es del clero para el pueblo”, ella desciende de Dios y no sale desde abajo. Debo reconocer, sin embargo, que aquel aire hediondo se ha hecho menos denso. Las jóvenes generaciones de sacerdotes son, tal vez, mejores que las que las han precedido, no tienen los furores ideológicos dominados por un modernismo iconoclasta, están llenos de buenos sentimientos pero les falta formación.

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¿Qué quiere decir, Maestro, con que “les falta formación”?

¡Quiero decir que queremos los seminarios! Hablo de aquellas estructuras que la sabiduría de la Iglesia había cincelado elegantemente durante los siglos. No se da cuenta de la importancia del seminario: una liturgia vivida, los momentos del año son vividos “socialmente” con los hermanos… el Adviento, la Cuaresma, las grandes fiestas que siguen a la Pascua. Todo esto educa, ¡y no se imagina cuánto! Una retórica tonta dio la imagen de que el seminario arruina al sacerdote, de que los seminaristas, alejados del mundo, permanecen encerrados en sí mismos y distantes de la gente. Todas fantasías para disipar una riqueza formativa plurisecular y para remplazarla luego con nada.

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Retornando a la crisis de la Iglesia y al cierre de muchos seminarios, ¿Usted es partidario de un retorno a la continuidad de la Tradición?

Mire, defender el rito antiguo no es ser del pasado sino ser “de siempre”. Vea, se comete un error cuando a la misa tradicional se la llama “Misa de San Pío V” o “Tridentina”, como si fuese la Misa de una época particular: es nuestra Misa, la romana, es universal en los tiempos y en los lugares, una única lengua desde la Oceanía hasta el Ártico.

Por lo que respecta a la continuidad en los tiempos, quisiera contarles un episodio. Una vez estábamos reunidos en compañía de un Obispo, cuyo nombre no recuerdo, en una pequeña iglesia del Mugello, y llegó la noticia de la repentina muerte de un hermano nuestro, propusimos celebrar enseguida una Misa pero nos dimos cuenta de que sólo había misales antiguos. El Obispo rechazó categóricamente celebrar. No lo olvidaré nunca y reitero que la continuidad de la liturgia implica que, salvo minucias, se pueda celebrar hoy con aquel viejo misal polvoriento tomado de un estante y que hace cuatro siglos sirvió a un predecesor mío en el sacerdocio.

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Monseñor, se habla de una “reforma de la reforma” que debería limar las deformaciones que vienen de los años sesenta...

La cuestión es bastante compleja. Que el nuevo rito tenga deficiencias es ya una evidencia para todos y el Papa ha dicho y escrito varias veces que debería “mirar al antiguo”; sin embargo, Dios nos guarde de la tentación de los líos híbridos; la Liturgia, con la “ele” mayúscula, es la que nos viene de los siglos, ella es la referencia, no se la debe corromper con compromisos “a Dio spiacenti e a l’inimici sui” [que desagradan a Dios y a sus enemigos].

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¿Qué quiere decir, Maestro?

Tomemos, como ejemplo, las innovaciones de los años sesenta. Algunas “canciones populares” beat y horribles y tan de moda en las iglesias en el ’68, hoy ya son trozos de arqueología; cuando se renuncia a la perennidad de la tradición para hundirse en el tiempo, se está condenado al cambiar de las modas. Me viene a la mente la Reforma de Semana Santa de los años cincuenta, hecha con una cierta prisa bajo un Pío XII ya cansado. Y bien, sólo algunos años después, bajo el pontificado de Juan XXIII (quien, más allá de lo que se diga, en liturgia era de un tradicionalismo convencido y conmovedor), me llegó una llamada de Mons. Dante, ceremoniero del Papa, que me pedía preparar el “Vexilla Regis” para la inminente celebración del Viernes Santo. Respondí: “pero lo han abolido”. Se me respondió: “el Papa lo quiere”. En pocas horas, organicé las repeticiones de canto y, con gran alegría, cantamos de nuevo lo que la Iglesia había cantado por siglos en aquel día. ¡Todo esto para decir que, cuando se hacen desgarros en el tejido litúrgico, esos agujeros son difíciles de cubrir y se ven! Nuestra liturgia plurisecular debemos contemplarla con veneración y recordar que, en el afán de “mejorarla”, corremos el riesgo de hacerle sólo daños.

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Maestro, ¿qué papel tuvo la música en este proceso?

Tuvo un rol importante por varias razones. El melindroso cecilianismo, al cual ciertamente Perosi no fue ajeno, introdujo con sus aires pegadizos un sentimentalismo romántico nuevo, que nada tenía que ver con aquella densidad elocuente y sólida de Palestrina. Ciertas extravagancias de Solesmes habían cultivado un gregoriano susurrado, fruto también de aquella pseudo restauración medievalizante que tanta suerte tuvo en el siglo XIX.

Cundía la idea de la oportunidad de una recuperación arqueológica, tanto en música como en liturgia, de un pasado lejano del cual nos separaban los así llamados “siglos oscuros” del Concilio de Trento… Arqueologismo, en resumen, que no tiene nada que ver con la Tradición y que quiere restaurar lo que tal vez nunca ha existido. Un poco como ciertas iglesias restauradas en estilo “pseudo-románico” por Viollet-le-Duc.

Por lo tanto, entre un arqueologismo que quería remitirse al pasado apostólico, prescindiendo de los siglos que nos separan de ellos, y un romanticismo sentimental, que desprecia la teología y la doctrina en una exaltación del “estado de ánimo”, se preparó el terreno para aquella actitud de suficiencia respecto a lo que la Iglesia y nuestros Padres nos habían transmitido.

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¿Qué quiere decir, Monseñor, cuando en el ámbito musical ataca a Solesmes?

Quiero decir que el canto gregoriano es modal, no tonal; es libre, no ritmado, no es “uno, dos tres, uno dos tres”; no se debía despreciar el modo de cantar de nuestras catedrales para sustituirlo con un susurro pseudo-monástico y afectado. No se interpreta un canto del Medioevo con teorías de hoy sino que se lo toma como ha llegado hasta nosotros; además, el gregoriano sabía ser también canto de pueblo, cantando con fuerza nuestro pueblo expresaba su fe. Esto Solesmes no lo entendió, pero todo esto sea dicho reconociendo el gran y sabio trabajo filológico que hizo con el estudio de los manuscritos antiguos.

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Maestro, ¿en qué punto estamos, entonces, de la restauración de la música sagrada y de la liturgia?

No niego que haya algunos signos de restablecimiento. Sin embargo, veo el persistir de una ceguera, casi una complacencia por todo lo que es vulgar, grosero, de mal gusto e incluso doctrinalmente temerario… No me pida, por favor, que dé un juicio sobre las “chitarrine” y sobre las “tarantelle” que todavía nos cantan durante el ofertorio… El problema litúrgico es serio, no se debe escuchar a aquellas voces que no aman a la Iglesia y que se lanzan contra el Papa. Y si se quiere sanar al enfermo, hay que recordar que el médico piadoso hace la llaga purulenta…

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Fuente: Disputationes Theologicae


Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

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miércoles, 12 de agosto de 2009

“Los masones pueden negar que son masones, y yo creo que ZP es masón aunque él lo niegue”

“Los masones pueden negar que son masones, y yo creo que ZP es masón aunque él lo niegue”

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EXCLUSIVAS DECLARACIONES DE RICARDO DE LA CIERVA

Rafael Nieto. Después de más de 150 libros de Historia, nuestro protagonista conoce todos los secretos de la piel de toro, de su pasado y de su presente. Ahora, ha querido ofrecer una visión nada conocida sobre la masonería: su capacidad para infiltrarse en la Iglesia y en el mundo católico en general. Nos recibe en su casa, y demuestra enseguida que, con 82 años y toda una vida dedicada al estudio, se puede tener una memoria a prueba de bombas.

¿Cómo entra el marxismo en la Iglesia en España?

El marxismo se extiende por toda América del Sur, pero también en América del Norte, esto es muy importante. La penetración del marxismo en América del Norte en las universidades es muy importante, hay peligro de que toda América del Norte caiga en poder del comunismo, y en la iglesia norteamericana la penetración también es enorme. Cuba se convierte gracias a Fidel Castro, que había sido católico, que hace su rebelión contra el General Baptista en nombre del catolicismo y con el rosario al cuello en la capital de Cuba, en La Habana, pues nada más tomar el poder se declara formalmente comunista y quiere convertir a Cuba y lo consigue en un régimen comunista anticapitalista. Claro, que está apuntando ya con misiles soviéticos en la época de Kennedy al corazón de EEUU, que está a 90 Kilómetros. Desde Cuba el marxismo salta a toda Hispanoamérica, es fortísimo en Brasil, donde se crea el movimiento Comunidades de Base, que es un movimiento comunista. En Chile, donde un jesuita, el padre Gonzalo Arroyo crea el movimiento Cristianos por el Socialismo que inmediatamente se transplanta a España cuyo jefe es un jesuita famoso, el padre José María de Llanos, que había sido fascista y se hace comunista. Yo era íntimo amigo del padre Llanos, y me produjo una auténtica convulsión que se hiciera comunista…, me tiraba los tejos desde todos los medios en que colaboraba que eran muchos, y claro yo le dije que no, que una cosa era la amistad personal, que yo siempre respeté y me parecía además que era un buen hombre, y tenía cualidades estupendas. Pero un jesuita comunista es como un San Estanislao con una metralleta, ¡que no, que eso es un disparate, que no puede ser…! Pero no fue solamente el padre Llanos, fue un núcleo importante de la Compañía de Jesús que en España, Norteamérica, Holanda y en otros países de la Europa no comunista publican manifiestos comunistas, que yo denuncio en mis libros con sus nombres y apellidos, con sus fechas. Y de todo esto la gente no se entera. Y ya el colmo de los colmos es cuando en 1983, un jesuita muy importante, el padre José María Martín Patino, que ha sido el vicario político del Cardenal Tarancón durante muchos años y que por tanto tiene una influencia enorme en la Iglesia española, pronuncia una conferencia a la cual yo asisto en el Club Siglo XXI de Madrid, seis años antes de la caída del Muro (pero todavía no había caído), dio una conferencia en la que dice con toda claridad que la Iglesia española “tuvo una influencia directa en la Transición desde el franquismo autoritario hasta la democracia burguesa (yo no he formado parte de esa democracia burguesa, y yo no lo concebí nunca como una democracia burguesa, sino como una democracia, sin más), y esa misma Iglesia tiene que capitanear la segunda transición desde la democracia burguesa hacia la democracia socialista”. ¿Cuál es la democracia socialista? La de los países del Este, es decir España se va a convertir en una república popular, eso lo dice un señor que tuvo una influencia enorme en la Iglesia española, porque controlaba la actividad política del Cardenal Tarancón, que a su vez era presidente de la Conferencia Episcopal, y una persona de influencia enorme en la Iglesia española.

Su libro pone mucho énfasis en la Compañía de Jesús, y por ejemplo se dedican bastantes páginas al padre Arrupe…

Yo conocí al Padre Arrupe, era un buen hombre, era un santo. Yo estoy convencido de eso. Arrupe, al que conocí cuando vino de Japón, después de comportarse heroicamente con la bomba atómica, era médico de carrera, había sido discípulo del Doctor Negrín en la Facultad de Medicina de Madrid y luego completó estudios en EEUU y siguió su carrera jesuítica. El Padre Arrupe era un iluminado, yo hablé con él a fondo y yo le tenía un aprecio personal muy grande. Yo fui alumno del Colegio Areneros de los jesuitas, y allí llegó el padre Arrupe, nos dio una conferencia emocionante sobre la bomba atómica, y yo le conocía y le estimaba mucho. Lo que pasa es que era un “iluminao”, él estaba convencido de la victoria final del comunismo en el mundo, pero él solo no, también algunos papas. Juan XXIII y Pablo VI llegaron a estar convencidos de que el comunismo se iba a imponer y entonces con muy buena intención dijeron “bueno, pues que no nos coja a nosotros de vacío, vamos a preparar el terreno para un mundo comunista”. Y ¿cómo puede la Iglesia convivir con un mundo comunista?. Ellos no tuvieron la fe que tuvo Pío XII y que después tuvo Juan Pablo II, pero entre Pío XXII y Juan Pablo II hay un “vacío de poder” con el intervalo brevísimo de Juan Pablo I, que estaba muy en contra de todo aquello como es natural, pero que vivió 30 días de Papa nada más. Entonces con esa condición intentaron hacer convivir a la Iglesia con el comunismo. Lo que pasa es que entonces, vino un papa que había experimentado en su propia carne lo que era un régimen comunista en Polonia y la llegada providencial del Juan Pablo II salvó a la Iglesia católica y Juan Pablo II tiene una famosísima encíclica “Dominum et vivificantem” sobre el Espíritu Santo, en la que no solamente condena el marxismo, cosa que no habían hecho los papas anteriores, pero lo que hace es que declara que el marxismo es pecado contra el Espíritu Santo, que según dice el propio Cristo en el Evangelio, en tres de los cuatro evangelios, el pecado contra el Espíritu Santo no se perdona en esta vida ni en la otra, es el pecado más grave que hay, es el desprecio de Dios hasta llegar a la negación de Dios, porque es el ateísmo. Bueno, entonces Juan Pablo II publica esta encíclica, y se opone al comunismo en su patria, salva a Polonia del comunismo, la saca del comunismo, sufre un atentado organizado por la Unión Soviética clarísimamente, aunque luego por contubernios con la CIA se echa tierra encima sobre esa autoría. Pero ese es un atentado comunista sobre la vida del Papa, se salva milagrosamente porque hay una monja que aparece allí y desvía el tiro, y además era el día de la Virgen de Fátima, a la cual era muy devota el Papa Juan Pablo II, y salva a la Iglesia del comunismo, pero eso no quiere decir que no siga existiendo el marxismo. Y sigue existiendo en un país que está a la cabeza del mundo por población y por potencia industrial y económica porque está igualando a EEUU, es China. Y eso de que China es un marxismo descafeinado hay que tomarlo con mucho cuidado, porque es el marxismo leninismo maoísmo, que es igual, que es tan expansivo como el marxismo leninismo aunque tenga una cobertura burguesa de la economía. Es un engañabobos, porque no han renunciado nunca al comunismo.

No sé si es correcto decir que la vía de infiltración del marxismo en el mundo católico se llama teología de la liberación…

La teología de la liberación fue un episodio que yo viví intensamente, y fui la primera persona que se opuso frontalmente a la teología de la liberación. Yo empecé mis obligaciones sobre este tema pues en el año ´85 en dos largos artículos de ABC que se llamaban “La Teología de la Liberación desenmascarada”. Se produjo una polémica tremenda, se metió conmigo el pobre Padre Martín descalzo, que no tenia ni idea que qué iba el asunto, pero controlaba el ABC, que era muy importante. Gracias a Dios, a mí Luis María Ansón me respaldó totalmente, y me dio la razón…, hice dos artículos de diez páginas cada uno, que no era normal, en la Semana Santa de 1985, y luego hice una serie de libros que son cinco ó seis, que tratan este tema. Para mí ha sido una gran alegría que el ABC, que no siempre ha comulgado con mis ideas, ahora el suplemento Alfa y Omega me hace un comentario de Miguel Ángel Velasco, que es una autoridad en el catolicismo español y dice que está completamente de acuerdo con lo que dice mi libro. Yo se lo agradezco mucho porque es un reconocimiento muy noble que le honra a él y a mí.

¿Cómo es posible que la teología de la liberación tenga tanta aceptación y que haya cristianos que todavía caigan en ella?

Hay muchísimos católicos que están convencidos de las bondades de la teología de la liberación. La teología de la liberación no es más que el marxismo aplicado a la Teología, lo dijo Juan Pablo II en varias ocasiones sobre todo con su principal mentor para estos temas que era el Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, que condenan formalmente antes de la caída del Muro del Berlín. En España había una parte importante del clero y de los religiosos que estaban a favor de la teología de la liberación, que es algo contradictorio, es como la teología interpretada en clave masónica. La masonería es esencialmente anticristiana, usted no puede ser cristiano y masón. Bueno, hay muchos cristianos masones, sí, y tienen algunos muy buena voluntad, también, pero hay una documentación pontificia clarísima diciendo que es imposible. Y lo mismo el comunismo, que por esencia misma es ateo y es enemigo de la religión. Carlos Marx era un ateo que basó en su ateísmo todo su sistema.

Le hemos escuchado contar una anécdota sobre su nieto, y su particular definición acerca de lo que es la masonería…

Mi nieto es un chico de 15 años y casi dos metros de altura, un gigante, un chico listísimo, y participa en las conversaciones familiares, y se va enterando, es más listo de lo que creíamos, y entonces hablando nosotros de los libros y de lo que son las cosas, él preguntaba mucho quiénes son los “masoneros”, luego ya los masones, quiénes son…, bueno pues, yo no le dije nunca una definición redonda, pero él, de lo que repetíamos en casa, cuando un amigo suyo le dijo que iba a ir a un colegio determinado, mi nieto me lo contó a mi, y yo le dije: “Diles, a tu amigo y a sus padres, que es un colegio masónico”. Y entonces él le dijo a su amigo que le iban a llevar a un colegio masónico, y su amigo le preguntó qué es la masonería, y mi nieto contestó muy serio, de una manera muy segura: “La masonería es una secta satánica que tiene como clave y fundamento la hostilidad contra la Iglesia católica”. Yo nunca le había dicho eso, es verdad pero nunca se lo había dicho, yo le había hablado de la masonería, de la masonería en la Iglesia, de que es contraria al catolicismo y al cristianismo…La masonería, que fue cristiana en sus orígenes pero a partir de principios del siglo XVIII se hace anticatólica primero y luego anticristiana, y hoy día incluso un ateo puede ser masón, y hoy hay grandes logias masónicas que han quitado al gran arquitecto del universo, la masonería es pagana, es gnóstica, es lo mas anticristiano que cabe, la masonería actual, la anterior no. La de los constructores de las catedrales, la masonería operativa era cristiana, pero eso era en el siglo XIII y XIV que era cuando había masonería, alguien la remonta a épocas anteriores, puede haber antecedentes en Roma…, pero yo no voy a entrar en eso. A mi me importa desde la Edad Media. Hay una cosa que para mí es definitiva: yo he estudiado la masonería por dentro, he estado en las logias, he hablado con los masones, he escrito muchos libros, he descubiertos los rituales masónicos, que es muy importante….Alguien que hable de la Iglesia católica tiene que empezar leyéndose el evangelio, pues en este caso hay que estudiar el “evangelio masónico”, los rituales, lo que ellos rezan…, lo que ellos repiten en sus tenidas. Yo los he traducido del inglés antiguo, los he publicado en España, en un libro mío que se llama “El triple secreto de la masonería”, y allí está completamente claro. Esa masonería que fue cristiana hasta el siglo XVII y XVIII, a partir de ese siglo cae en manos de protestantes hugonotes, y se hace anticatólica primero y luego anticristiana. En los rituales antiguos la masonería tiene oraciones preciosas a Cristo, a Dios, a la Santísima Trinidad. a la Virgen María, oraciones preciosas, totalmente cristianas…Hoy, en las constituciones masónicas, se nombra una sola vez a Dios llamándole “El Gran Arquitecto del Universo”, pero eso ya no esta vigente en buena parte de la masonería. Dios no tiene nada que ver con la masonería.

¿Cómo consigue la masonería infiltrarse en la Iglesia católica?

Solicitando a personas de cierta influencia, incluso en la Iglesia, que ingresen en la masonería. Yo sufrí esa experiencia, a mí me lo han pedido dos veces en mi vida, que me apunte, y les he dicho que se fueran a la porra, que no. Yo conozco la masonería en mi familia, mi abuelo Juan de la Cierva de Peñafiel, que fue ministro de Alfonso XIII, fue masón en su juventud, hasta los 30 años cuando fue alcalde de Murcia, y entonces él era republicano y masón, luego monárquico y masón, pero cuando llegó la hora de casarse a los 30 años, se casó con mi abuela que tenía 15, era normal en aquella época casarse tan jóvenes, y mi abuela, que era una chica cartagenera pero de origen catalán, Codorniu Bosch de apellido, le dijo a mi abuelo que para casarse con ella había una condición previa: renunciar a la masonería solemnemente, como se hacía entonces. Y en la iglesia de San Nicolás de Murcia mi abuelo renunció a la masonería, quiero decir que eso lo he vivido, yo no me he enterado hasta mucho después, mi familia lo negaba, pero yo descubrí los documentos, y tuve que aceptarlo. Él dejó de pertenecer y, según los rituales de la masonería, fue maldito por la masonería hasta la tercera generación, yo soy la tercera generación, a lo mejor me toca algo todavía de la maldición, me tiene completamente sin cuidado. Me parece absurdo, la masonería es el paganismo moderno, es atea pero además pagana, que es mucho peor, es una reproducción de lo que fueron las corrientes gnósticas en los tres primeros siglos de la Iglesia católica, era el paganismo que se resistía a la irrupción del cristianismo, a través de la gnosis que era el conocimiento en griego y que era una perversión del cristianismo, eso es la masonería en este momento.

Una de las características y de los peligros de la masonería es que, hasta cierto punto, es invisible socialmente…, pero ¿puede decirse que EpC, la asignatura impulsada por el Gobierno socialista, es una materia masónica?

Bueno, la Epc es un proyecto masónico. El autor de la asignatura, la entidad que ha dado a luz ese engendro, pero ya desde la Segunda Republica, es la sociedad masónica “Cives”, que es ciudadano en latín. Es una logia masónica, una gran logia que ha intentado descristianizar a la Iglesia católica y acabar con ella, entonces la Epc es “Educación para la ciudadanía masónica”. Hay un padre jesuita, Pedro Álvarez Lázaro, Catedrático de Historia en la Universidad de Comillas, y miembro de la masonería que tiene un libro que se llama “La masonería y la educación del ciudadano en el siglo XIX”, o algo así. La masonería es el gran medio educativo para crear ciudadanos masones. El método es infiltrarse, incorporar a personas que puedan tener influencia en la sociedad, ellos dicen que nunca piden a nadie que entre…, mentira, a mí dos veces. Y además por carta de dos importantísimos masones, a los que agradecí mucho su deferencia porque yo soy una persona educada y algo verán en mí cuando creen que puedo entrar en su orden, pero les dije que era absolutamente católico y por tanto enemigo de la masonería. Ellos decían que no tenía nada que ver, que podía ser católico y masón, pero eso lo dicen ellos, pero la Iglesia católica no lo dice.

¿Se puede decir, entonces, que estamos en manos de un gobierno masónico?

Claro, yo publiqué un libro hace dos años, el anterior a éste, que se llama “Zp, tres años de gobierno masónico”, los tres primeros años y los siguientes han sido de un gobierno masónico. El ha negado que lo sea, pero yo lo dije y lo demostré, hubo dos importantes logias masónicas, una europea y otra en Nueva York, la logia “Fraternidad Hispánica”, que confirma algo, que Zp era masón; él, en un libro de Suso del Toro que le ha hecho una biografía recientemente, correctamente lo niega, dice que yo he salido por los cerros de Úbeda, y se me ha ocurrido decir que es masón, él dice que no lo es, que si lo fuera lo diría…Bueno, pues lo es, yo creo que lo es. Los masones pueden negar que son masones, sobre todo si pertenecen a alguna logia encubierta, como es el caso del ZP, pero bueno, si a mí me es igual que sea o no sea masón, creo que lo es, pero lo importante es que hace un gobierno masónico. Si su ministra de Educación, que es una señora que se llama Cabrera Calvo Sotelo, dos ilustres apellidos de la ciencia y de la política española, pero que está haciendo una política masónica en el Ministerio de Educación, pero ya digo que esta EPC, a parte de ser un rollo y una tesis aburridísima, el daño que puede hacer es muchísimo. Hay un movimiento fuerte de objeción en los colegios contra la Epc, porque es un intento de crear una moral que el Estado no es quien, me parece muy bien que haga lo que quiera, pero que no intente crear una moral, que cree una política que es la función del Estado, o del Gobierno, pero que no cree una moral, la moral es una cosa de tipo personal y de tipo religioso.

lunes, 10 de agosto de 2009

EL ESCASO APOYO DE OBISPOS CATÓLICOS AL PAPA: ¡Cuéntas darán!

EL CARDENAL PRIMADO DE CANADÁ DENUNCIA EL ESCASO APOYO DE ALGUNOS OBISPOS CATÓLICOS AL PAPA

ouelletSegún informa la página Infocatolica “en un breve pero contundente discurso ante noventa obispos, ocho cardenales y mil Caballeros de Colón, el cardenal arzobispo de Quebec y primado de Canadá, monseñor Marc Ouellet, manifestó su pesar por la falta de apoyo al Papa por parte de los obispos católicos de todo el mundo tras las furibundas críticas que ha recibido el Santo Padre durante el pasado año tanto fuera como dentro de la propia Iglesia. El cardenal Oullet, que hizo estas declaraciones ante la 127º Convención Suprema Anual de los Caballeros de Colón, aseguró que el Papa ha tenido que pasar en los últimos meses por un «duro invierno»

sábado, 8 de agosto de 2009

Renace la idea del "derecho divino" de los obispos frente al Papa: ¿Cisma ad Portas?

Despotismo episcopal: el obispo de Cagliari prohíbe jornadas sobre el Motu Proprio Summorum Pontificum

Mons. Giuseppe ManiEl comité organizador ha informado que Mons. Giuseppe Mani, obispo de Cagliari, ha prohibido, expresamente y por escrito, una jornada de estudio sobre el Motu Proprio “Summorum Pontificum” (sobre la Misa Tradicional) del Papa Benedicto XVI. El obispo no dio razón alguna para la arbitraria medida.


La noticia, originada en la página italiana Messa in Latino, se ha difundido rápidamente, y con reacciones de gran indignación hacia la medida episcopal, como puede apreciarse en los comentarios del sitio italiano.



Otros sitios que ya han publicado la noticia, entre otros, son: Rorate Caeli y W.T.D.P.R.S. (en inglés) Oblatvs y Fratres in Unum (en portugués) y Le Forum Catholique (en francés).

miércoles, 29 de julio de 2009

¿Otro "autogol" de L'Osservatore Romano?

Periódico del Vaticano elogia a Calvino

Lyle J. Arnold, Jr.

El viernes 3 de julio, el periódico Vaticano L’Osservatore Romano (OR) elogió a Juan Calvino, el archi-enemigo del Catolicismo, quien, según las palabras de Gregorio XVI en su Encíclica Inter praecipuas, “osando atacar la inmutable doctrina de la fe con una casi increíble variedad de errores, todo lo intentaba para engañar la mente de los fieles con perversas explicaciones de las Sagradas Escrituras.”[1]

El artículo del OR titulado “El reformador que desencarnó la Encarnación,” fue escrito por Alain Besançon, autor, periodista y profesor, miembro de la Academia Francesa de Ciencias Sociales y Políticas y actualmente también corresponsal francés del OR.
La razón de su artículo se explica en el segundo título: “500 años después de su nacimiento, Pleiade publica las obras de Calvino". Pleiade es quizás la más prestigiosa editorial de Francia, que selecciona cuidadosamente los clásicos que imprime. Besançon se aprovecha del lanzamiento de este libro para hacer una apología del líder protestante.
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[1] Papa Gregorio XVI Inter praecipuas, n. 4, 8 de mayo de 1844

En vez de confirmar a los católicos en la fe, L'Osservatore Romano elogia la herejía calvinista

Presentamos a continuación los principales textos de su artículo en la edición original italiana del OR:
· Pienso en cuántos hombres han causado que un segmento de la humanidad se aleje de su habitual ruta histórica, que han tenido la fuerza para darle una nueva dirección. Veo que no hay ninguno excepto dos: Rousseau que transformó el siglo XIX y también el XX, y aún más, Calvino. Precisamente porque él era extraordinario, todavía no tenemos un volumen sobre Calvino en las más famosas colecciones de clásicos franceses… He aquí finalmente que Calvino está en Pleiade.
· Quiero refutar alguno de los prejuicios más comunes [sobre él]… Si bien que él no quería que la Madre de Dios fuese objeto de la predicación, él la honraba y creía firmemente en su virginidad perpetua. El mantuvo dos sacramentos, el Bautismo y la Cena.

· Contrariamente a lo que a menudo se dice, él creía en la presencia real, si bien que no admitía el concepto católico de la Transubstanciación. El adhirió a dos principios de la justificación por la fe – sola fidei, sola gratia – y la soberanía de la Biblia – sola scriptura.
· El no podía soportar el conjunto el todo lo que había sido acumulado en las iglesias de su tiempo: las muchas imágenes que se veneraban, las dudosas reliquias que él veía, con razón, como caer en idolatría. Si bien que promovía una depuración profunda de los templos, haciendo caer el denso pasto de las tradiciones dogmáticas, expulsando el extenso caos de las devociones populares, yo creo que él no quería cambiar el dogma de la Encarnación… El lo desarrolló de una manera más abstracta, lo enfatizó, lo intelectualizó. El desencarnó la Encarnación. En sus Institutos de la Religión Cristiana, él lo explica de una manera geométrica.
· Haciéndolo, él se insertó en la gran corriente que llamaba para una relación individual que apareció a principios del siglo XIV y que hoy todavía continúa. Predicó el individualismo, una relación personal con Dios, la sociedad, el Estado y la ley: Calvino estaba en sintonía con la modernidad antes de su tiempo.
· Fundó un sistema eclesiástico que se focalizó en la sociedad civil y que al mismo tiempo era independiente. La organización Calvinista es una creación genial…
· Calvino luchó en todos los frentes. Sobre todo contra el papismo, pero también contra los ‘nicodemistas’ –aquellos que buscaban un compromiso con Roma – y en contra de los bautistas.
· Como es sabido, él quiso ser sepultado, en un simple y discreto lugar, por lo que hoy no conocemos el lugar exacto de su tumba – como Moisés – en el cementerio de Ginebra.
El hereje Juan Calvino
Estos extractos muestran claramente que Besançon hace una apología completa de la secta calvinista, tratando de hacer que el calvinismo sea aceptable para los católicos. El periódico Vaticano, por consiguiente, no ofrece apenas unas pocas palabras de elogio a Calvino: “él fue extraordinario”. El elogio que hizo es mucho más grave y va más lejos. Una completa visión Calvinista del mundo es presentada como “genial” por Besançon y aprobada por el OR.
Interpretaciones parciales, mentiras históricas, amputaciones dogmáticas, crímenes morales, erróneas concepciones sociales y políticas del Estado y de la Iglesia son justificadas por el órgano de la Santa Sede, el que supuestamente debería decirnos la verdad y confirmarnos en la fe. ¡Qué inmensa inversión de roles estamos presenciando!
Yo destaco que los elogios a Calvino del OR son indiscutibles, excluyendo cualquier posibilidad de que las palabras están tomadas fuera de contexto.

Analizando el Calvinismo
El Calvinismo es una rama directa del culto Zwingliano, y no del luteranismo, como mucha gente piensa. El reformador suizo Ulrich Zwinglio estuvo a la izquierda de la doctrina, de la liturgia y de la estética de Lutero, despojando la música y el arte de todas las iglesias. Fue muerto en batalla en 1531 cuando dirigió a los soldados contra los cantones católicos.
Jean Calvin (alias Juan Calvino) fue un abogado francés que apostató del catolicismo a comienzos del siglo XVI. Trabajó incansablemente en Ginebra para establecer su credo calvinista y fundar ahí un Estado político religioso, donde aplicó duras penas, espionaje y sanciones religiosas para la ejecución un monótono y severo código religioso.[1]
__________
[1] William J. Whalen, Separated Brethren (Milwaukee: Bruce Pub., 1958), pp. 48-49.

Protestantes destruyen las imágenes y ornamentos de las iglesias, una obra muy similar a la reforma liturgica de Paulo VI.

Estos son algunos de los principales puntos de la teología calvinista:
· La inadmisibilidad de la gracia
· La predestinación absoluta decretada por Dios para algunas personas independientemente de cualquier mérito o demérito. Dios destina, según su elección, a las personas al infierno o al paraíso; por lo que las obras de aquellos predestinados a la beatitud, aunque sean malas, son consideradas buenas por Dios, mientras que las obras de los futuros condenados son malas sin cualificación.
· La iglesia debería dirigir el Estado
· El calvinismo va tan lejos que llega a implicar a Dios con el pecado ya que si Dios condena a un alma al infierno, Él debe también forzar a esa alma a pecar para merecer el infiernoo.
[1]

Este es el sistema de herejía religiosa que se elogia en el L’Osservatore Romano.
Se podría hacer una auto-afirmación engañosa de que Benedicto XVI no adheriría a este homenaje a la herejía. Pero es de común conocimiento que el OR sigue las orientaciones del Secretario de Estado, el Cardenal Tarcisio Bertone, quien es la mano derecha del Papa.
Además, esta es la misma orientación que Benedicto XVI siempre ha seguido durante su vida: una aproximación muy amistosa hacia el protestantismo.
__________
[1] Parente, Piolanti, Garofalo, Dictionary of Dogmatic Theology (Milwaukee: Bruce Pub., 1951), p. 37.

sábado, 25 de julio de 2009

En Caritas in Veritate, ver: ¿la Verdad o la ONU?

Orlando Fedeli

“Verbo Domini coeli firmati sunt” (Sl XXXII, 6)

Por la palabra de Dios, los cielos fueron afirmados.

La Palabra de Dios es el Verbo, el Hijo de Dios. La Palabra de Dios es la Verdad, pues que el Hijo de Dios encarnado declaró ser la Verdad: “Ego sunt via, et veritas, et vita” ( Jn., XIV,6).
Por tanto, es por la verdad que los cielos fueron afirmados.
Y si hasta los cielos fueron afirmados por la verdad, nada hay que la Verdad no fortalezca.
Exactamente, la crisis que la Iglesia y el mundo hoy atraviesan fue causada por el hecho de que el Vaticano II no buscó la verdad. Antes, por el contrario, con la excusa de la pastoralidad, los Obispos, en el Vaticano II, procuraron agradar al Mundo, usando un palabrerío ambiguo, fruto de la Fenomenología y de la Hermenéutica Moderna.
Ni proclamaron la verdad, ni condenaron los errores.
El mundo luego siguió el ejemplo del Vaticano II y proclamó, en la revolución de 1968, el nuevo dogma infernal: “Es prohibido prohibir".
Todo quedó permitido.
El relativismo triunfó.

Resultado: el mundo cayó en el mayor abismo al que si llegó en la Historia, y hasta los “cielos” fueron estremecidos, porque se omitió la verdad que los afirmaba.
Desde el Vaticano II, por la desgracia del ecumenismo, el indiferentismo religioso, el relativismo y el subjetivismo lanzaron al mundo en el abismo de la incertidumbre, y estremecieron los medios eclesiásticos, los “cielos”.
El Vaticano II adoptó la Fenomenología como lenguaje filosófico para comunicarse con el mundo in gaudio et spes. y de ahí vinieron “tristitiae et angustiae”. Tristezas y angustias.
Gracias a Dios, ahora, Benedicto XVI hace a la barca de Pedro volver a amarrarse en las columnas de la Verdad y de la Caridad. En la Hostia consagrada y en María Santísima.
En su reciente encíclica, Caritas in veritate, el Papa Benedicto XVI, gloriosamente reinante – y gloriosamente no es fórmula de costumbre, sino luminosa realidad – estableció como fundamento de todo la verdad objetiva, condenando el opinionismo, el subjetivismo y el relativismo.
Estas son sus palabras:
“La verdad, rescatando a los hombres de las opiniones y de las sensaciones subjetivas, les permite llegar más allá de las determinaciones culturales e históricas y apreciar el valor y la sustancia de las cosas. La verdad abre y une el intelecto de los seres humanos en el lógos del amor: éste es el anuncio y el testimonio cristiano de la caridad.” (Benedicto XVI, Caritas in veritate, nº 4).
Y aún:
“En el contexto social y cultural actual, en el que está difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, vivir la caridad en la verdad lleva a comprender que la adhesión a los valores del cristianismo no es sólo un elemento útil, sino indispensable para la construcción de una buena sociedad y un verdadero desarrollo humano integral.” (Benedicto XVI, Caritas in veritate, nº 4).
Para la doctrina católica del conocimiento y de la verdad, tal como fue expuesta por Santo Tomás, “la verdad es la adecuación entre el entendimiento y las cosas”.
Esta es la cita de Santo Tomás:
“Dice Rabi Ysaac en el libro De Definitionibus (citado por Avicena in Metaphisica. Tomo I , cap. IX) que la verdad es la adecuación entre el entendimiento y as cosas” (Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, I, Q. XVI, a. 2).
La verdad es alcanzada por el conocimiento humano por vía abstractiva y no intuitiva. A través de nuestros sentidos, captamos las imágenes sensibles de las cosas, y, por abstracción, formamos una idea de lo que ellas son. Abstraemos de las cosas su forma substancial. En la correspondencia de la idea del sujeto conocedor con el objeto conocido, en eso está la verdad.

Verdad es la correspondencia entre la

Idea del <-----------------
sujeto <----------------- ---y el objeto conocido
conocedor <-----------------

Nuestro intelecto, mal comparando, “fotografía” la realidad. La “fotografía” así obtenida es el concepto formado en nuestro intelecto. Todos los hombres, normalmente, alcanzan la misma idea de cada cosa conocida. Y es lo que nos permite conversar y vivir en sociedad. Todos tenemos la misma verdad tomada de la realidad. Si eso no fuese así, nos sería imposible convivir. Sería imposible, para dar un ejemplo, jugar ajedrez, ya que cada un tendría una visión diferente de las piezas del ajedrez y del propio juego. La verdad es, por tanto, una. Como escribo para lectores de internet, permítaseme dar una aclaración primaria. La idea de un mismo objeto es la misma para todos los que lo conocen. La palabra que expresa esa idea única puede ser diferente en cada lengua. En italiano, la palabra “burro” significa manteca. Pero, a pesar de eso, el concepto de manteca, ya sea en portugués, ya sea en italiano, es el mismo. La verdad es una.
Además de eso, la verdad es universal. Esto significa que es la misma en todos los tiempos y en todos los lugares. 1+1 = 2.
Eso hace mucho tiempo. Esto es, siempre fue así y siempre será así.
El teorema de Pitágoras continua, y continuará siempre, expresando la misma verdad: el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos. Hoy, se acostumbra a decir que ciertas ideas son anticuadas, el que otras son modernas.
Lo que es un relincho bien moderno.
Una idea no se clasifica primeramente como antigua o nueva, sino como cierta o errada.
1+1=2, en toda parte.
Por tanto, si la verdad es universal, siempre la misma, y en toda parte, la verdad es inmutable.
Finalmente, se debe recordar que la verdad es objetiva, y no subjetiva.
No es la imagen de la máquina fotográfica la que produce el objeto fotografiado. Es el objeto fotografiado el que produce la imagen fotográfica. Del mismo modo, no es la idea que el sujeto conocedor tiene del objeto la que produce ese objeto. Es el objeto real el que produce la idea concebida en el intelecto. La verdad proviene del objeto. La verdad es objetiva.
Concluyendo, la verdad es: una, universal, inmutable y objetiva.
El mal del mundo actual proviene de la negación de la existencia de la verdad objetiva. Lo que lleva a pensar que la verdad es personal, múltiple, particular, mutable o evolutiva, y subjetiva.
Ahora bien, el lugar donde cada uno se juzga poseedor de una verdad personal única se llama manicomio. El mundo moderno es el grande manicomio de la historia. Y lo más trágico es que ese mundo moderno exige que haya diálogo. Un diálogo en el que cada palabra es entendida de modo subjetivo, por cada uno. La Modernidad introdujo el diálogo de los locos. Para los cuales no hay diccionario. ¿Cómo querer entonces que haya entendimiento entre los hombres?
Hubo un caso histórico anterior al de la Modernidad, en el cual cada un tenía un vocabulario ininteligible para todos los demás. Fue el de la Torre de Babel. Revivimos hoy la Torre de Babel. El Manicomio de las filosofías. Con la sanción del Vaticano II, a través de la visión hermenéutica moderna, totalmente subjetivista.
De esa relativización de la verdad nació la relativización de todos los valores. Si no hay verdad objetiva, no hay ni bien y ni belleza. Todo sería mera opinión. Nadie tendría certeza de nada. A cada le parece lo quiere querer. Entonces, ¿para que estudiar? ¿Para que la escuela? ¿Para que la Iglesia? Vivimos en el reino do “parecismo”.
En un babélico manicomio “parecista”.
Ese mal viene de lejos. Viene de Descartes. Viene de Kant. Viene de los filósofos románticos que inventaron el Idealismo alemán.
Para el Idealismo, es la idea que pone el ser. La única realidad sería el yo pensante que crearía lo real. Lo que cada un piensa sería la verdad para él. Cada un tendría su verdad. Por tanto, no existiría la verdad objetiva. La verdad dependería de cada sujeto. Ella sería subjetiva, personal. La guillotina de la Revolución Francesa, los cañones de Napoleón, los filósofos abstrusos alemanes, ayudados por el romanticismo, hicieron triunfar el subjetivismo por toda parte.
Ese mal destructor de la inteligencia cognoscitiva, negador de la verdad objetiva, fue sancionado por el Vaticano II, con la adopción de la Fenomenología de Husserl, y de la Hermenéutica moderna, decurrente de ella, como medios aptos para expresar la doctrina católica. En verdad, para expresar el Modernismo:
Acontece que la Fenomenología niega que se pueda conocer el ser y la hermenéutica moderna defiende el libre examen de la realidad. Ella afirma que todo puede ser interpretado libremente, negando toda objetividad y toda posibilidad de conocimiento cierto de las cosas y de los textos. En efecto, “la moderna Hermenéutica parte del presupuesto de que el ser no es conocible objetivamente, ni definible, es solamente interpretable” (Mário Bruno Sproviero, in Verdad y Conhecimento – São Tomás de Aquino, Martins Fontes, São paulo, 1999, Tradución, estudos introdutórios y notas de Luiz Jean Lauand y Mário Bruno Sproviero, p. 97).
La Fenomenología y su Hermenéutica permitirán al Vaticano II afirmar que cada religión es la verdadera para sus seguidores. No habría una religión verdadera. Todas serían verdaderas. Aunque sean contradictorias. Creyendo subjetivamente en su religión personal, todos podrían salvarse en cualquier religión que fuese. De ahí nació el ecumenismo. Todas religiones siendo verdaderas, da lo mismo seguir una u otra. De ahí, el indiferentismo y el sincretismo actual, eses dos hijos locos del ecumenismo.
Por eso, es de conmemorarse jubilosamente que el Papa Benedicto XVI, 44 años después del fin del Vaticano II, haya vuelto a defender que la verdad es objetiva y no relativa.
Y como para mal entendedor no basta media palabra, creemos que para ese tipo de lector del site Montfort – y es cierto que muchos teólogos y obispos modernistas asiduamente nos leen -- es preciso y conveniente repetires la cita del texto de Benedicto XVI:
“La verdad, rescatando a los hombres de las opiniones y de las sensaciones subjetivas, les permite llegar más allá de las determinaciones culturales e históricas y apreciar el valor y la sustancia de las cosas. La verdad abre y une el intelecto de los seres humanos en el lógos del amor: éste es el anuncio y el testimonio cristiano de la caridad.”
(Benedicto XVI, Caritas in veritate, nº 4). ¿Bien entendido, señores lectores de mala voluntad?
Solamente la verdad objetiva es lo que pode librar al mundo moderno de la locura del opinionismo subjetivista y del relativismo.
Hace más de cuarenta años esa verdad había dejado de ser predicada. Bendito sea el Papa Benedicto XVI que volvió a afirmarla.
Benedictus qui venit in nomine Domini. Este Papa colocó de nuevo, como fundamento de todo, la Verdad. Y la Verdad envuelve, sobrenaturalmente, la Fe, y naturalmente la Metafísica.
Fe y Metafísica son las bases de todo.
Hasta de la política.
La ONU — “Cette chose là de New York” – como decía De Gaulle, hasta esa calamidad productora de calamidades, hasta la crisis de la ONU comprueba que nada subsiste sin la Fe y sin la Metafísica.
Por eso, es triste que, cuando un Papa clama de nuevo que existe la Verdad y vuelve a colocarla como fundamento de todo, hasta de la Caridad, es triste que hasta entre los buenos haya quien focalice como más importante una mera apreciación política, como él hizo, hablando de la necesidad de reformar la ONU. De la ONU, que la Verdad y la Justicia exigen que sea destruida.
Es un error de perspectiva focalizar como fundamental una mera opinión política de Benedicto XVI, cuando se debería exaltar la colocación de la Verdad objetiva, Teológica y Metafísica, como fundamento de todo.
Hacer eso sería colocar la importancia de la critica de la política sobre la visión crítica de los errores teológicos y metafísicos. En las palabras de Benedicto XVI en la Spe salvi, eso acontece porque, “Al haber desaparecido la verdad del más allá, se trataría ahora de establecer la verdad del más acá. La crítica del cielo se transforma en la crítica de la tierra, la crítica de la teología en la crítica de la política" (Benedicto XVI, Spe salvi, nº 20).
Exaltemos la Verdad que afirma inclusive hasta a los cielos.
Pues la Verdad destruirá la ONU, esa quimera generada en antros secretos por los así llamados... “hombres de buena voluntad”.

São Paulo, 22 de Julio de 2009.
Orlando Fedeli

jueves, 23 de julio de 2009

Pro y Contra



Caritas in veritate


Nueva Encíclica del Papa: Pro y Contra




Pro:

Papa habla contra un Nuevo Orden Mundial

John-Henry Westen (LifeSiteNews.com)



Diarios, blogs, programas del radio y de televisión están repletos de discusiones sobre la supuesta invitación del Papa Benedicto XVI para un “Nuevo Orden Mundial” o un “Gobierno Mundial” [one-world government]. Estas ideas, mientras, no están basadas ni en la realidad ni en una lectura clara de la última encíclica del Papa, Caritas in Veritate, cuya publicación ayer [07 de julio] encendió una discusión inflamada.

El Papa, en verdad, habla directamente contra un Gobierno Mundial y, como debería ser esperado por aquellos que leyeron sus escritos anteriores, convida a una masiva reforma de las Naciones Unidas. La confusión parece haber surgido del parágrafo 67 de la encíclica, que tuvo algunas citas [pull-quotes] escogidas para condimentar [habe spiced] las páginas de los jornais mundo fuera, del New York Times aquellos bloggers de teorías de la conspiración que ven al Papa como el Anticristo.

Entretanto, en el parágrafo 41, el Santo Padre diferencia específicamente su concepto de una autoridad política mundial [a world political authority] de aquel de un Gobierno Mundial [a one-world government]. “Nosotros debemos”, dijo, “promover una autoridad política dispersa”.

El explica que “la economía integrada del presente no hace que el papel de los Estados sea redundante; sino, al revés de eso, hace que los gobiernos necesiten de una mayor colaboración mutua. Ambas, sabiduría y prudencia, sugieren que no seamos tan precipitados en declarar el fin del Estado. En términos de solución de la presente crisis, el papel del Estado parece destinado a crecer, conforme recupere muchas de sus competencias. En algunas naciones, entretanto, la construcción o reconstrucción del Estado permanece un factor clave de su desarrollo”.

Más adelante en la encíclica (57), habla en el sentido opuesto de un Gobierno Mundial - subsidiariedad (o principio de la Doctrina Social de la Iglesia que establece que las cuestiones deben ser resueltas por la menor, más baja y menos centralizada autoridad competente) - como siendo esencial. “A fin de no producir un peligroso poder universal de naturaleza tiránica, el gobierno de la globalización debe ser marcado por la subsidiariedad”, dice el Papa.

Otra de las citas claves que fueron extraídas de la encíclica por causa del su potencial chocante es esta: “frente al inagotable crecimiento de la interdependencia global, hay un fuerte sentimiento de la necesidad, mismo en el medio de una recesión global, de una reforma de la Organización de las Naciones Unidas, e igualmente de las instituciones económicas y financieras internacionales, de modo que el concepto de Familia de las Naciones pueda hacerse realidad [can acquire real teeth]“.

Desde mucho antes de ser papa, Joseph Ratzinger lucho vigorosamente contra la visión de las Naciones Unidas de un “Nuevo Orden Mundial”. Ya en 1997, y repetidas veces después de eso, Ratzinger hizo de tal visión su objetivo público [took public aim at such a vision], notando que la filosofía venida de las conferencias de la ONU y el Millenium Summit “propugnan estrategias para reducir el número de convidados a la tabla de la humanidad, a fin de que la presumida felicidad que [nuestrotros] alcanzamos no sea afectada”.

“En la base de este Nuevo Orden Mundial”, dijo, está la ideología del “fortalecimiento de las mujeres”, que equivocadamente ven “los principales obstáculos para la plenitud [de las mujeres] [como siendo] la familia y la maternidad”. El cardenal entonces aviso que “en este estado del desarrollo de la nueva imagen del nuevo mundo, los cristianos - no solamente ellos; mas, en cualquier caso, ellos mas del que otros – tienen el deber de protestar”.

Benedicto XVI de facto repetía estas críticas en su nova encíclica. en la Caritas in Veritate, el Papa condena las “prácticas de controle demográfico, de la parte de gobiernos que frecuentemente ven promover a contracepción y llegan até mismo al punto de imponer en el aborto”. El también denuncia los cuerpos económicos mundiales como el FMI y el Banco Mundial (sien los lomear específicamente) por sus prácticas de empréstito que visan al llamado “planificación familiar”. “Hay razones para sospechar que a ayuda a la desenvolvimiento está a las veces ligada a específicas políticas del salude pública que de facto envuelven la imposición de fuertes medidas del controle de la natalidad”, dice la encíclica.

Cualquier visión de una adecuada ordenación del mundo, de la economía o cooperación política internacional, sugiere el Papa, debe estar bajeada en una “orden moral”.. Esto incluí primero y principalmente “lo derecho fundamental à la vida” de la concepción à su muerte natural, el reconocimiento de la familia bajeada en el casamiento entre un hombre y una mujer como base de la sociedad y de la libertad religiosa y a cooperación entre todas las personas con base en los principios de la Ley Natural.


[Texto original en inglés en el site Lifesitenews.com]

Para citar este texto:

Westen, John-Henry - "Papa habla contra un Nuevo Orden Mundial"

Editorial by John-Henry Westen - July 8, 2009 (LifeSiteNews.com)




Contra:

Un gobierno mundial, bajo una moneda mundial. La Encíclica del Papa y el G-8

Sidney Silveira













La última Encíclica del Papa Benedicto XVI (Caritas in veritate) viene a propósito del tema eclesial más importante de los últimos 45 años: ¿cuál es la autoridad del Magisterio de la Iglesia cuando no tiene la expresa intención de imponer una doctrina sobre fe y costumbres, haciendo uso de su suprema autoridad apostólica, sino que posee sólo la manifiesta intención de proponerlo al modo de diálogo intra Ecclesiam, con el rebaño de los fieles, y extra Ecclesiam, con el mundo? ¿Ese magisterio es o no vinculante para nosotros, católicos? Esa respuesta la dio de modo definitivo y magistral el Padre Calderón, en este que es, repito y repetiré asta la saciedad, el libro más importante de las últimas décadas, en todo el mundo. un libro extraordinario que (como aún hoy me confidenció por email un de los muchos lectores que nos han escrito a mi y a Nougué mensajes de emocionado agradecimiento por la publicación de la obra) “es capaz de llevar a la conversión o a un proceso de purificación de la conversión”.


Los católicos liberales están irritadísimos por cuenta de esa Encíclica, y no podría mismo dejar de ser: se, en cualquier que sea la variable en la cual revuelque, el liberal no consigue resolver el falso dilema en que se metió (o de la dicotomía entre libertad y autoridad externa a la de su conciencia individual), es obvio que una autoridad política mundial con poder de mando sobre todas las naciones, como propone el Papa, le parecerá la más inimaginable de las opresiones. Las perlas que he leído en internet, de parte de los liberales, vão desde la mal disfrazada malicia a la idiotez pura y simple. Y aunque en general acierten en cuanto al carácter nefasto de una tal autoridad mundial meramente política — que, a propósito se nos aproxima como un bólide gigantesco del cual parece no haber mais como fugir —, erram en un punto crucial del diagnóstico, pues sólo conciben lo maleficio de tal proposición en ese mismo plano político, que artificiosa y convenientemente ya habían separado del plano espiritual superior. el alcance del maleficio (que no parece ser otro sino el breve reino del Anticristo de que nos habla el Evangelio) escapa a eses católicos liberales. uno de ellos cierta vez me confidenció que “esa cosa apocalíptica” le parecía una ficción, si miramos la situación actual del mundo. Paciencia! Si no se quiere ver que la vaca está en el pantano, con las patas atoradas y los campanillas sonando, paciencia! Ese tipo de ceguera se me figura como un misterio insondable. Bien decía Chesterton por la boca del Padre Brown que, si un día asesinase a alguien, ciertamente sería a un optimista... Se refería el gran escritor ingles al optimista ciego a las evidencias más gritantes de que las cosas no van nada bien.


Leyendo el trecho de Caritas in veritate en el cual el Papa Benedicto XVI dice que “urge una Autoridad política mundial” (el A mayúscula y el itálico son del Papa), y más, que “tal Autoridad [política] deberá ser reconocida por todos, gozar de poder efectivo para garantizar a cada uno la seguridad, la observancia de la justicia, el respeto de los derechos” (nº 67), me recuerdo de lo que escribió hace algún tiempo el mismo Padre Calderón, en un otro libro tan estupendo como A Candeia Debaixo del Alqueire. Son palabras que ahora se revisten de carácter profético. Y, aunque refiriéndose a los textos del Concilio Vaticano II, tais palabras se aplican grandemente a lo que vivemos hoy — cuando sentimos tan próxima la posibilidad de instaurarse un tal orden político (y económico) con poder de mando sobre todos los confines de la Tierra. Dice nuestro teólogo:


“El Concilio aboga por la constitución de una autoridad política mundial con poder sobre las naciones, como para impedir guerras. es este, a propósito, un de los principales clamores de Gaudium et Spes: ‘En cuanto exista el riezgo de guerra y falte una autoridad internacional competente proveedora de medios eficaces, una vez agotados todos los recursos de la diplomacia, no se podrá negar el derecho de una legítima defensa de las naciones’ (nº. 79); ‘(...) ‘Debemos procurar con todas nuestras fuerzas preparar una época en que, por acuerdo entre las naciones, posa ser prohibida absolutamente cualquier guerra. Esto requiere el establecimiento de una autoridad política pública universal (grifo nuestro!) reconocida por todos, con poder para garantía la seguridad, el cumplimento de la justicia y el respeto de los derechos’ (nº. 82). Pues muy bien: la única autoridad con poder eficaz para impedir las guerras que no sea la del Vicario de Cristo, será la del Anticristo. Si no es el Príncipe de la Paz quien establece el orden de la justicia entre los pueblos por medio del poder que comunicó a su Vicario, será el príncipe de las tinieblas quien lo hará por medio de los poderes que comunicó a su primogénito, el Anticristo”.


En este punto vale destacar, y con todo el énfasis, que no es una simple hipótesis teológica, sino una verdad de fe con base en la Sagrada Escritura (en el Apocalipsis, XIII), que habrá un sólo poder político mundial, bajo cuyo mando despótico estarán todas las naciones. Si se es católico, es preciso creer en eso firmemente! Otra cosa: al contrario de lo que quiere creer nuestro católico liberal, la materia de que se trata no es ajena a la fe y a las costumbres, sino muy por el contrario: dice respecto a las dos!!! Afirma la Escritura, con meridiana claridad, que todo poder político viene de lo alto (cfme. Rom., XIII, 1; y Jo. XIX, 11). A propósito, el mismo decía León XIII, con apoyo macizo de todo el Magisterio anterior a él:


“El poder público sólo puede venir de Dios. sólo Dios, en efecto, es el verdadero y soberano Señor de las cosas; todas, cualesquiera que sean, deben necesariamente estarle sujetas y obedecerle; de tal modo que todo aquel que tiene el derecho de mandar no recebe ese derecho seno de Dios, Jefe supremo de todos." (León XIII, Diuturnum illud, 29 de Junio de 1881).


Si el Papa se propusiese a sí mismo como la única Autoridad (esta sí, con A mayúscula, porque es participada por Nuestro Señor, que es Dios) capaz de reinar sobre todas las naciones, estaría repitiendo una doctrina común de la Iglesia por siglos sin fin. Mas proponer una autoridad mundial meramente política es algo que ningún católico debe considerar como vinculante, o seja: como algo que obligue a su conciencia a seguir. Entre otras cosas, porque se trata de una proposición a lo modo de diálogo, y no una imposición magisterial expresada de forma solemne, con intención expresa de obligar al rebaño de fieles. Y un de los cuatro puntos esenciales con relación à infalibilidad papal, cabe recordar, dice con respecto justamente a la intención de obligar a todos los fieles, la cual no puede ser oculta, mas expresa, dado el nuestro humano modo de conocer. Además, ¿qué autoridad tiene la Autoridad cuando se depone a sí misma, indicando la creación de otra para regir el mundo, aunque esa otra busque fines infinitamente menores? ¿No tiene la Iglesia poder de enseñar, santificar y, TAMBIÉN, reinar? Este es otro grave punto resuelto por el genio teológico del Padre Calderón...


El único obstáculo para el reinado del Anticristo de que habla la Escritura siempre fue, única y exclusivamente, la pax Christi custodiada por la Iglesia, quiere decir: la paz que puede ser establecida por la verdad revelada, de la cual provienen tanto el Magisterio, con sus dogmas y sus leyes, como los sacramentos, señales sensibles de la gracia dada gratuitamente a todos, en vista de que se salven; y no la pax mundi instaurada por instancias políticas y al sabor de intereses humanos. ¿Si la Iglesia abre mano (deja) de proponerse a sí misma como maestra y rectora de las naciones, y propone en su lugar nada menos el de la ONU, qué pensar? Estamos delante un misterio.


Coincidentemente o no, exactamente en esta misma semana en que el Papa propone una autoridad política mundial, el G-8 propone una moneda mundial — ya hasta acuñada, como se ve en las imágenes que ilustran el presente texto. Me aterra tal coincidencia, así como pensar en un poder político y en un poder económico mundiales, con fines meramente humanos, apoyados y refrendados por la única autoridad espiritual que visa al bien superior de la salvación de las almas.
En tiempo: Dice San Pablo (2 Tes.) que primeramente debe venir la disensio (o apostasía), para después manifestarse el Hombre impío. Nos recuerda el Padre Calderón que esa apostasía había sido entendida por los Santos Padres tanto como apostasía de la fe — disensio a fide — cuanto como apostasía del Imperio — disensio a Romano Imperio. Comenta Santo Tomás ese grave pasaje de la Epístola: “Dice San Agustín que [la disensio Romano Imperio] está representada por la estatua de Daniel (II, 31), donde se nombran cuatro reinos, después de los cuales se dará el advenimiento de Cristo, lo que era un signo conveniente, porque el Imperio Romano fue establecido PARA que bajo su poder se predicase la fe por todo el mundo (grifo nuestro). ¿Pero cómo puede ser así, si las naciones dejaron el Imperio Romano y no vino el Anticristo? A esto debe responderse que el Imperio todavía no acabó, sino que cambió de material en espiritual. (...) Por tanto, hay que decirse que la apostasía del Imperio debe entenderse no solamente con relación al plano temporal, sino también del espiritual, quiere decir: la fe de la Iglesia Católica Romana. Este es un signo adecuado, porque así como Cristo vino cuando el Imperio Romano dominaba a todos, así también la apostasía del Imperio será una señal del Anticristo. (II, Ad Thes. caput II, lec 1). ¡Palabra de Doctor Común!