miércoles, 19 de agosto de 2009

Del Cocilio "a-pastoral" a la apostasía silenciosa, de Montini a Pablo VI. De tal palo tal astilla...

Pedro Rizo | Puertas abiertas al infierno: (i) Montini-Pablo VI

Redacción | Publicado el 3 Marzo, 2009 |

El saber de la condición personal del autor ayuda a entender el sentido de su obra; por eso, antes de comprar un libro muchos tenemos en cuenta la biografía y el pensamiento de quien lo escribió. Sus libros, como hijos suyos, llevarán sus rasgos. De la misma manera es básico conocer la vida y la persona de los papas que engendraron la Iglesia del Concilio Vaticano II. De modo que mejor que enredarnos en la prosa de ‘la hermenéutica de la reforma’, o de si el irenismo mundialista es, o no es, fruto espontáneo del Concilio, deberíamos indagar de qué palo son las astillas. Porque es tonto protestar del menú envenenado sin investigar la cocina y al cocinero. Que nuestros pastores no se atrevan a este sensato proceder es, sin duda, porque el duelo les pesa menos que el arrepentimiento. Por eso algunas autoridades denuncian muy honrosos los errores inocultables para descargar de vergüenza a su vanidad y, en contrapartida, escabullirse del deber de rectificar. Aunque vivan en la hipocresía más nauseabunda. (Mt 23, 27)

Veamos, pues, que igual que un texto se descalifica por la perversidad de su autor, por más académica que sea su prosa, la vuelta del revés de la Iglesia no es culpa del siglo ni de los idus de marzo sino, más cierto, lo que podía esperarse del calibre de santidad de sus últimos pontífices. No nos intimide la verdad, que esta situación ya nos la previno Cristo para cuando viéramos «que la abominación de la desolación… se aposentara en el lugar santo.» (Mt 24, 15)

Empecemos, pues, con algunas informaciones sobre Juan Bautista Montini, Pablo VI, que fue cocinero muy principal de este menú reformista de la fe católica.

1) Educación sacerdotal bajo control de su madre.- Se dice que si no estudió en el seminario fue por su débil salud. Pero otros opinan, de acuerdo a la Iglesia de aquel entonces, que influyó más que la familia fuera sospechosa de actividades clandestinas revolucionarias. Por otra parte estaba el interés de la madre, opuesto al rigor docente de aquellos años, en no arriesgar que el seminario cambiase la formación de su hijo, peligro que desaparecía si estudiaba en casa. Su padre era editor de un periódico favorable a la Revolución y al comunismo, bajo el antifaz de militancia cristiano-demócrata. Así, el joven Juan Bautista no se apartó de un clima familiar totalmente contrario al sentir de la Iglesia, si bien la señora Montini y el prelado que le facilitó estudiar fuera del seminario publicitaban su piedad y virtudes cristianas… De ser verdad, sería único caso entre todos los miembros de la familia.

2) Actividades subversivas.- El señor Salvatore Macca,* vecino de Brescia, nos cuenta de los Montini algo que se supone conocería por su fácil acceso a informes y atestados policiales. Este caballero, Gran Cruz de Italia, nos cuenta en el número 380 de la revista ‘Chiessa Viva’, que en la casa del futuro Pablo VI se fabricaban explosivos “con tubos metálicos rellenos de tritol”. La familia Montini había refugiado bajo su techo al partisano comunista, y terrorista, Leonardo Speziale. Éste, años después, contó a los señores Gianfranco Porta y Maurizio Magri que la víctima de su primer atentado fue Ciro Miraglia, el Director de la cárcel de Brescia, cuando el 31 de octubre de 1943 circulaba en bicicleta por la vía Spalti S. Marco. La explosión lo descuartizó a él y a un soldado de 19 años que le acompañaba.

* Presidente Emérito de la Audiencia Territorial de Brescia y Presidente Honorario del Tribunal de Casación.

3) Caso Tondi.- Mons. Juan Bautista Montini, en su puesto de Pro-Secretario de estado, era ya muy activo en misiones subversivas aunque, por supuesto, cuidando no le salpicase ninguna responsabilidad. Para ello se instrumentaba con terceras personas. Así, la elección del joven jesuita Alighiero Tondi para secretario particular. Este cargo le permitía libre acceso a los archivos e informes confidenciales. Por ejemplo, los nombres y destinos de los sacerdotes que Pío XII mandaba a la “Iglesia del silencio”, en la URSS, de lo que el P. Tondi informaba a la policía soviética, que los encontraba y los mandaba a la cárcel, o a Siberia. El paso de Tondi por la Secretaría de Estado fue también decisivo para montar la red de curas comunistas que operarían en Hispanoamérica. No se pudo probar implicación directa de Mons. Montini, pero la firme sospecha obligó a Pío XII a apartarle de la Secretaría de Estado y, “Promoveatur ut moveatur”, nombrarle Arzobispo de Milán con negativa histórica la entrega del capelo cardenalicio que le correspondía a la diócesis. No es verdad que Mons. Montini lo rechazara por humildad.

4) Las puertas de bronce de la Basílica de San Pedro.– En el cuarterón de la Puerta del Bien y del Mal, la figura que corresponde a Pablo VI intencionadamente está de perfil, para mostrar el dorso de la mano izquierda con una estrella de cinco puntas ─pentáculo masónico ─ que poco después fue borrada. (Pero quedan las fotografías.)

5) Monumento en Varese.– En la catedral de Sacro Monte el escultor Floriano Bodini dedicó una estatua a Pablo VI, por encargo de Mons. Pasquale Macchi. Si bien la escultura parece enaltecer al Papa, en realidad exalta a la masonería por los signos masónicos que la adornan, entre ellos una oveja de cinco patas. La estatua fue inaugurada el 24 de mayo de 1986 por el Ministro de Exteriores, señor Giulio Adreotti, y por el Secretario de Estado vaticano, Cardenal Agostino Casaroli, que bendijo el monumento. Tanto Pasquale Bacchi, como Giulio Andreotti y el Cardenal Agostino Casaroli pertenecían a la masonería, según la lista Pecorelli y la anterior de los obispos alemanes.

6) Cementerio familiar.– En Verolavechia, en un pequeño recinto del cementerio rodeado por una tapia de 1m 60 cm, pocos años atrás aumentada a 2m 50cm, se guarda el tumulario de su padre y de su madre. Los símbolos son variados, de identidad masónica y judía. Ninguno netamente cristiano.

7) Ex abrupto de Mons. Escrivá.– Alberto Moncada, en “Historia oral del Opus Dei”, en el capítulo I nos dice de su fundador: «En el fondo se desahogó conmigo de su frustración y puso verde a Montini, acusándole de masón y otras lindezas. Estaba muy excitado y previno que todos los que habían cooperado en esa elección [los cardenales que le votaron en el cónclave] se iban a condenar en el infierno.»

8 ) Credo de Pablo VI.- La nueva versión del Credo de Pablo VI en verdad no aporta mejor explicación que la que daban los catecismos. Es un bonito texto cuya intención se anuncia en el título: “Credo del Pueblo de Dios”. Decir “del pueblo de Dios” induce a pensar subliminalmente en el pueblo judío con primacía sobre Cristo. Así tenemos ahora la costumbre de referirnos a los judíos como los hermanos mayores; mayores en edad, mayores en virtud, en derechos, en… Y no son raros los católicos que afirmen que el Antiguo Testamento está sobre el Nuevo, cuando es todo lo contrario: El Nuevo es el que da justificación y sentido al Antiguo. La intención tenía que ser contraria puesto que, si así no hubiera sido, ¿para qué encomendar dos tercios de su redacción a su admirado maestro, y judío converso, Jacques Maritain? Converso a medias que nunca abandonó ni se retractó de su origen judío, o de su militancia y pensamiento comunistas.

9) Asesinato de Aldo Moro.- Podríamos hablar del caso Aldo Moro hasta colmar un copioso libro, pero nos limitaremos a los datos más significativos para el tema de este artículo. El Partido Demócrata Cristiano, del que Moro era líder, restauraba al homónimo que Mussolini proscribiera, probadas sus adherencias doctrinales y fácticas al comunismo y a la masonería. Recordemos, así de paso, que también la DC fue condenada por los papas Pío XI, León XIII, Pío X y Pío IX…

El 9 de mayo de 1978 aparecido ya el Fiat con el cadáver de Moro en el maletero, Monseñor Lefebvre conferenciaba en la Sociedad Teológica de la Universidad de Dublín. De su comentario a la terrible noticia recogemos estas palabras: «La Iglesia fue un baluarte contra los comunistas y, ahora, gracias a Pablo VI (ellos) son sus primeros hijos y, los demás, los repudiados. Aldo Moro era un agente de Moscú (…) al que se le había encargado lograr un compromiso entre los comunistas, el Vaticano y la Democracia Cristiana. Los comunistas en Italia ya están en el poder y eso sólo lo ha hecho posible la perseverante actividad de su agente Aldo Moro y del Papa Pablo VI.»

10) Once disparos.- Aldo Moro fue asesinado con once balazos en el corazón. Uno habría bastado pero fueron once; ni diez ni doce. Y en el corazón. Todo un ritual de signo esotérico. A la misa que ofreció Pablo VI, el 13 de mayo en San Juan de Letrán, extrañamente no acudieron ni la esposa ni los hijos, a pesar de su insistente solicitud. Sólo una representación formal… junto a políticos, autoridades más una nutrida fanfarria de banderas comunistas y del partido democristiano.

Podríamos seguir con Montini-Pablo VI porque este personaje es en la historia de la Iglesia un saco inagotable de sorpresas y tropelías. No obstante, entre sus seguidores y herederos quedan todavía nombres bien destacados en guillotinar la cabeza de la Iglesia, que es Cristo, y merecen también una mínima atención.

lunes, 17 de agosto de 2009

No niego que haya algunos signos de restablecimiento. Sin embargo, veo el persistir de una ceguera, casi una complacencia por todo lo que es vulgar...

No niego que haya algunos signos de restablecimiento. Sin embargo, veo el persistir de una ceguera, casi una complacencia por todo lo que es vulgar, grosero, de mal gusto e incluso doctrinalmente temerario… No me pida, por favor, que dé un juicio sobre las “chitarrine” y sobre las “tarantelle” que todavía nos cantan durante el ofertorio… El problema litúrgico es serio, no se debe escuchar a aquellas voces que no aman a la Iglesia y que se lanzan contra el Papa.

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"¡Resista, Maestro, resista!"

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BARTOLUCCI CON PAPA BENEDETTO XVI° DUE

Su Santidad Benedicto XVI y Mons. Bartolucci

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Ofrecemos la traducción al español de una valiosa entrevista a Monseñor Domenico Bartolucci, de 92 años, nombrado por Pío XII Maestro "ad vitam" de la Capilla Sixtina pero alejado del cargo en 1997, debido a la intervención de Mons. Piero Marini, una medida que fue vigorosamente rechazada por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger. El título del post, de hecho, hace referencia a las palabras que el mismo Ratzinger dijo a Mons. Bartolucci meses antes de que éste cesara en el cargo.

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Maestro, la reciente publicación del Motu Proprio “Summorum Pontificum” ha traído un soplo de aire fresco en el desolador panorama litúrgico que nos rodea; también usted puede ahora, por lo tanto, celebrar la “Misa de siempre”.

Pero, a decir verdad, yo siempre la he celebrado ininterrumpidamente, a partir de mi ordenación… tendría dificultad, en cambio, no habiéndola dicho nunca, en celebrar la Misa del rito moderno.

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¿Nunca abolida, entonces?

Son las palabras del Santo Padre, aún si algunos fingen no entenderlas y si muchos en el pasado han sostenido lo contrario.

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Maestro, será necesario conceder a los denigradores de la Misa antigua que esta última no es “participada”…

¡No digamos disparates! He conocido la participación de los tiempos antiguos tanto en Roma, en la Basílica, como en el mundo, como aquí abajo en el Mugello, en esta parroquia de este bello pueblo, un templo poblado de gente llena de fe y de piedad. El Domingo, en las vísperas, el sacerdote habría podido limitarse a entonar el “Deus in adiutorium meum intende” y luego ponerse a dormir sobre el asiento… los campesinos habrían continuado solos y los jefes de familia habrían pensado en entonar las antífonas.

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¿Una velada polémica, Maestro, respecto al actual estilo litúrgico?

Yo no sé si, ¡ay de mí!, han estado en un funeral: “aleluya”, aplausos, frases risueñas, uno se pregunta si esta gente leyó alguna vez el Evangelio; Nuestro Señor mismo lloró sobre Lázaro y su muerte. Aquí, con este sentimentalismo insípido, no se respeta ni siquiera el dolor de una madre. Yo les habría mostrado cómo asistía al pueblo a una Misa de difuntos, con qué compunción y devoción se entonaba aquel magnífico y tremendo “Dies Irae”.

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¿La reforma no ha sido hecha por gente consciente y doctrinalmente formada?

Discúlpeme, pero la reforma ha sido hecha por gente árida, se lo repito, árida. Y yo los he conocido. En cuanto a la doctrina, el Cardenal Ferdinando Antonelli, de venerada memoria, solía decir a menudo: ¿“qué hacemos liturgistas que no conocen la teología?”.

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Estamos de acuerdo con usted, Monseñor, pero es cierto también que la gente no entendía…

Queridísimos amigos, ¿han leído alguna vez a San Pablo: “no importa saber más allá de lo necesario”, “es necesario amar el conocimiento ‘ad sobrietatem’”. De aquí a algunos años se intentará entender la transubstanciación como se explica un teorema de matemática. ¡Pero si ni siquiera el sacerdote puede comprender hasta el fondo tal misterio!

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¿Pero cómo se llegó, entonces, a esta distorsión de la liturgia?

Fue una moda, todos hablaban, todos “renovaban”, todos pontificaban, en la estela del sentimentalismo, de reformas. Y las voces que se levantaban en defensa de la Tradición bimilenaria de la Iglesia eran hábilmente calladas. Se inventó una especie de “liturgia del pueblo”… cuando escuchaba estas frases, me venían en mente las palabras de mi profesor del seminario que decía: “la liturgia es del clero para el pueblo”, ella desciende de Dios y no sale desde abajo. Debo reconocer, sin embargo, que aquel aire hediondo se ha hecho menos denso. Las jóvenes generaciones de sacerdotes son, tal vez, mejores que las que las han precedido, no tienen los furores ideológicos dominados por un modernismo iconoclasta, están llenos de buenos sentimientos pero les falta formación.

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¿Qué quiere decir, Maestro, con que “les falta formación”?

¡Quiero decir que queremos los seminarios! Hablo de aquellas estructuras que la sabiduría de la Iglesia había cincelado elegantemente durante los siglos. No se da cuenta de la importancia del seminario: una liturgia vivida, los momentos del año son vividos “socialmente” con los hermanos… el Adviento, la Cuaresma, las grandes fiestas que siguen a la Pascua. Todo esto educa, ¡y no se imagina cuánto! Una retórica tonta dio la imagen de que el seminario arruina al sacerdote, de que los seminaristas, alejados del mundo, permanecen encerrados en sí mismos y distantes de la gente. Todas fantasías para disipar una riqueza formativa plurisecular y para remplazarla luego con nada.

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Retornando a la crisis de la Iglesia y al cierre de muchos seminarios, ¿Usted es partidario de un retorno a la continuidad de la Tradición?

Mire, defender el rito antiguo no es ser del pasado sino ser “de siempre”. Vea, se comete un error cuando a la misa tradicional se la llama “Misa de San Pío V” o “Tridentina”, como si fuese la Misa de una época particular: es nuestra Misa, la romana, es universal en los tiempos y en los lugares, una única lengua desde la Oceanía hasta el Ártico.

Por lo que respecta a la continuidad en los tiempos, quisiera contarles un episodio. Una vez estábamos reunidos en compañía de un Obispo, cuyo nombre no recuerdo, en una pequeña iglesia del Mugello, y llegó la noticia de la repentina muerte de un hermano nuestro, propusimos celebrar enseguida una Misa pero nos dimos cuenta de que sólo había misales antiguos. El Obispo rechazó categóricamente celebrar. No lo olvidaré nunca y reitero que la continuidad de la liturgia implica que, salvo minucias, se pueda celebrar hoy con aquel viejo misal polvoriento tomado de un estante y que hace cuatro siglos sirvió a un predecesor mío en el sacerdocio.

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Monseñor, se habla de una “reforma de la reforma” que debería limar las deformaciones que vienen de los años sesenta...

La cuestión es bastante compleja. Que el nuevo rito tenga deficiencias es ya una evidencia para todos y el Papa ha dicho y escrito varias veces que debería “mirar al antiguo”; sin embargo, Dios nos guarde de la tentación de los líos híbridos; la Liturgia, con la “ele” mayúscula, es la que nos viene de los siglos, ella es la referencia, no se la debe corromper con compromisos “a Dio spiacenti e a l’inimici sui” [que desagradan a Dios y a sus enemigos].

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¿Qué quiere decir, Maestro?

Tomemos, como ejemplo, las innovaciones de los años sesenta. Algunas “canciones populares” beat y horribles y tan de moda en las iglesias en el ’68, hoy ya son trozos de arqueología; cuando se renuncia a la perennidad de la tradición para hundirse en el tiempo, se está condenado al cambiar de las modas. Me viene a la mente la Reforma de Semana Santa de los años cincuenta, hecha con una cierta prisa bajo un Pío XII ya cansado. Y bien, sólo algunos años después, bajo el pontificado de Juan XXIII (quien, más allá de lo que se diga, en liturgia era de un tradicionalismo convencido y conmovedor), me llegó una llamada de Mons. Dante, ceremoniero del Papa, que me pedía preparar el “Vexilla Regis” para la inminente celebración del Viernes Santo. Respondí: “pero lo han abolido”. Se me respondió: “el Papa lo quiere”. En pocas horas, organicé las repeticiones de canto y, con gran alegría, cantamos de nuevo lo que la Iglesia había cantado por siglos en aquel día. ¡Todo esto para decir que, cuando se hacen desgarros en el tejido litúrgico, esos agujeros son difíciles de cubrir y se ven! Nuestra liturgia plurisecular debemos contemplarla con veneración y recordar que, en el afán de “mejorarla”, corremos el riesgo de hacerle sólo daños.

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Maestro, ¿qué papel tuvo la música en este proceso?

Tuvo un rol importante por varias razones. El melindroso cecilianismo, al cual ciertamente Perosi no fue ajeno, introdujo con sus aires pegadizos un sentimentalismo romántico nuevo, que nada tenía que ver con aquella densidad elocuente y sólida de Palestrina. Ciertas extravagancias de Solesmes habían cultivado un gregoriano susurrado, fruto también de aquella pseudo restauración medievalizante que tanta suerte tuvo en el siglo XIX.

Cundía la idea de la oportunidad de una recuperación arqueológica, tanto en música como en liturgia, de un pasado lejano del cual nos separaban los así llamados “siglos oscuros” del Concilio de Trento… Arqueologismo, en resumen, que no tiene nada que ver con la Tradición y que quiere restaurar lo que tal vez nunca ha existido. Un poco como ciertas iglesias restauradas en estilo “pseudo-románico” por Viollet-le-Duc.

Por lo tanto, entre un arqueologismo que quería remitirse al pasado apostólico, prescindiendo de los siglos que nos separan de ellos, y un romanticismo sentimental, que desprecia la teología y la doctrina en una exaltación del “estado de ánimo”, se preparó el terreno para aquella actitud de suficiencia respecto a lo que la Iglesia y nuestros Padres nos habían transmitido.

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¿Qué quiere decir, Monseñor, cuando en el ámbito musical ataca a Solesmes?

Quiero decir que el canto gregoriano es modal, no tonal; es libre, no ritmado, no es “uno, dos tres, uno dos tres”; no se debía despreciar el modo de cantar de nuestras catedrales para sustituirlo con un susurro pseudo-monástico y afectado. No se interpreta un canto del Medioevo con teorías de hoy sino que se lo toma como ha llegado hasta nosotros; además, el gregoriano sabía ser también canto de pueblo, cantando con fuerza nuestro pueblo expresaba su fe. Esto Solesmes no lo entendió, pero todo esto sea dicho reconociendo el gran y sabio trabajo filológico que hizo con el estudio de los manuscritos antiguos.

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Maestro, ¿en qué punto estamos, entonces, de la restauración de la música sagrada y de la liturgia?

No niego que haya algunos signos de restablecimiento. Sin embargo, veo el persistir de una ceguera, casi una complacencia por todo lo que es vulgar, grosero, de mal gusto e incluso doctrinalmente temerario… No me pida, por favor, que dé un juicio sobre las “chitarrine” y sobre las “tarantelle” que todavía nos cantan durante el ofertorio… El problema litúrgico es serio, no se debe escuchar a aquellas voces que no aman a la Iglesia y que se lanzan contra el Papa. Y si se quiere sanar al enfermo, hay que recordar que el médico piadoso hace la llaga purulenta…

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Fuente: Disputationes Theologicae


Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

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miércoles, 12 de agosto de 2009

“Los masones pueden negar que son masones, y yo creo que ZP es masón aunque él lo niegue”

“Los masones pueden negar que son masones, y yo creo que ZP es masón aunque él lo niegue”

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EXCLUSIVAS DECLARACIONES DE RICARDO DE LA CIERVA

Rafael Nieto. Después de más de 150 libros de Historia, nuestro protagonista conoce todos los secretos de la piel de toro, de su pasado y de su presente. Ahora, ha querido ofrecer una visión nada conocida sobre la masonería: su capacidad para infiltrarse en la Iglesia y en el mundo católico en general. Nos recibe en su casa, y demuestra enseguida que, con 82 años y toda una vida dedicada al estudio, se puede tener una memoria a prueba de bombas.

¿Cómo entra el marxismo en la Iglesia en España?

El marxismo se extiende por toda América del Sur, pero también en América del Norte, esto es muy importante. La penetración del marxismo en América del Norte en las universidades es muy importante, hay peligro de que toda América del Norte caiga en poder del comunismo, y en la iglesia norteamericana la penetración también es enorme. Cuba se convierte gracias a Fidel Castro, que había sido católico, que hace su rebelión contra el General Baptista en nombre del catolicismo y con el rosario al cuello en la capital de Cuba, en La Habana, pues nada más tomar el poder se declara formalmente comunista y quiere convertir a Cuba y lo consigue en un régimen comunista anticapitalista. Claro, que está apuntando ya con misiles soviéticos en la época de Kennedy al corazón de EEUU, que está a 90 Kilómetros. Desde Cuba el marxismo salta a toda Hispanoamérica, es fortísimo en Brasil, donde se crea el movimiento Comunidades de Base, que es un movimiento comunista. En Chile, donde un jesuita, el padre Gonzalo Arroyo crea el movimiento Cristianos por el Socialismo que inmediatamente se transplanta a España cuyo jefe es un jesuita famoso, el padre José María de Llanos, que había sido fascista y se hace comunista. Yo era íntimo amigo del padre Llanos, y me produjo una auténtica convulsión que se hiciera comunista…, me tiraba los tejos desde todos los medios en que colaboraba que eran muchos, y claro yo le dije que no, que una cosa era la amistad personal, que yo siempre respeté y me parecía además que era un buen hombre, y tenía cualidades estupendas. Pero un jesuita comunista es como un San Estanislao con una metralleta, ¡que no, que eso es un disparate, que no puede ser…! Pero no fue solamente el padre Llanos, fue un núcleo importante de la Compañía de Jesús que en España, Norteamérica, Holanda y en otros países de la Europa no comunista publican manifiestos comunistas, que yo denuncio en mis libros con sus nombres y apellidos, con sus fechas. Y de todo esto la gente no se entera. Y ya el colmo de los colmos es cuando en 1983, un jesuita muy importante, el padre José María Martín Patino, que ha sido el vicario político del Cardenal Tarancón durante muchos años y que por tanto tiene una influencia enorme en la Iglesia española, pronuncia una conferencia a la cual yo asisto en el Club Siglo XXI de Madrid, seis años antes de la caída del Muro (pero todavía no había caído), dio una conferencia en la que dice con toda claridad que la Iglesia española “tuvo una influencia directa en la Transición desde el franquismo autoritario hasta la democracia burguesa (yo no he formado parte de esa democracia burguesa, y yo no lo concebí nunca como una democracia burguesa, sino como una democracia, sin más), y esa misma Iglesia tiene que capitanear la segunda transición desde la democracia burguesa hacia la democracia socialista”. ¿Cuál es la democracia socialista? La de los países del Este, es decir España se va a convertir en una república popular, eso lo dice un señor que tuvo una influencia enorme en la Iglesia española, porque controlaba la actividad política del Cardenal Tarancón, que a su vez era presidente de la Conferencia Episcopal, y una persona de influencia enorme en la Iglesia española.

Su libro pone mucho énfasis en la Compañía de Jesús, y por ejemplo se dedican bastantes páginas al padre Arrupe…

Yo conocí al Padre Arrupe, era un buen hombre, era un santo. Yo estoy convencido de eso. Arrupe, al que conocí cuando vino de Japón, después de comportarse heroicamente con la bomba atómica, era médico de carrera, había sido discípulo del Doctor Negrín en la Facultad de Medicina de Madrid y luego completó estudios en EEUU y siguió su carrera jesuítica. El Padre Arrupe era un iluminado, yo hablé con él a fondo y yo le tenía un aprecio personal muy grande. Yo fui alumno del Colegio Areneros de los jesuitas, y allí llegó el padre Arrupe, nos dio una conferencia emocionante sobre la bomba atómica, y yo le conocía y le estimaba mucho. Lo que pasa es que era un “iluminao”, él estaba convencido de la victoria final del comunismo en el mundo, pero él solo no, también algunos papas. Juan XXIII y Pablo VI llegaron a estar convencidos de que el comunismo se iba a imponer y entonces con muy buena intención dijeron “bueno, pues que no nos coja a nosotros de vacío, vamos a preparar el terreno para un mundo comunista”. Y ¿cómo puede la Iglesia convivir con un mundo comunista?. Ellos no tuvieron la fe que tuvo Pío XII y que después tuvo Juan Pablo II, pero entre Pío XXII y Juan Pablo II hay un “vacío de poder” con el intervalo brevísimo de Juan Pablo I, que estaba muy en contra de todo aquello como es natural, pero que vivió 30 días de Papa nada más. Entonces con esa condición intentaron hacer convivir a la Iglesia con el comunismo. Lo que pasa es que entonces, vino un papa que había experimentado en su propia carne lo que era un régimen comunista en Polonia y la llegada providencial del Juan Pablo II salvó a la Iglesia católica y Juan Pablo II tiene una famosísima encíclica “Dominum et vivificantem” sobre el Espíritu Santo, en la que no solamente condena el marxismo, cosa que no habían hecho los papas anteriores, pero lo que hace es que declara que el marxismo es pecado contra el Espíritu Santo, que según dice el propio Cristo en el Evangelio, en tres de los cuatro evangelios, el pecado contra el Espíritu Santo no se perdona en esta vida ni en la otra, es el pecado más grave que hay, es el desprecio de Dios hasta llegar a la negación de Dios, porque es el ateísmo. Bueno, entonces Juan Pablo II publica esta encíclica, y se opone al comunismo en su patria, salva a Polonia del comunismo, la saca del comunismo, sufre un atentado organizado por la Unión Soviética clarísimamente, aunque luego por contubernios con la CIA se echa tierra encima sobre esa autoría. Pero ese es un atentado comunista sobre la vida del Papa, se salva milagrosamente porque hay una monja que aparece allí y desvía el tiro, y además era el día de la Virgen de Fátima, a la cual era muy devota el Papa Juan Pablo II, y salva a la Iglesia del comunismo, pero eso no quiere decir que no siga existiendo el marxismo. Y sigue existiendo en un país que está a la cabeza del mundo por población y por potencia industrial y económica porque está igualando a EEUU, es China. Y eso de que China es un marxismo descafeinado hay que tomarlo con mucho cuidado, porque es el marxismo leninismo maoísmo, que es igual, que es tan expansivo como el marxismo leninismo aunque tenga una cobertura burguesa de la economía. Es un engañabobos, porque no han renunciado nunca al comunismo.

No sé si es correcto decir que la vía de infiltración del marxismo en el mundo católico se llama teología de la liberación…

La teología de la liberación fue un episodio que yo viví intensamente, y fui la primera persona que se opuso frontalmente a la teología de la liberación. Yo empecé mis obligaciones sobre este tema pues en el año ´85 en dos largos artículos de ABC que se llamaban “La Teología de la Liberación desenmascarada”. Se produjo una polémica tremenda, se metió conmigo el pobre Padre Martín descalzo, que no tenia ni idea que qué iba el asunto, pero controlaba el ABC, que era muy importante. Gracias a Dios, a mí Luis María Ansón me respaldó totalmente, y me dio la razón…, hice dos artículos de diez páginas cada uno, que no era normal, en la Semana Santa de 1985, y luego hice una serie de libros que son cinco ó seis, que tratan este tema. Para mí ha sido una gran alegría que el ABC, que no siempre ha comulgado con mis ideas, ahora el suplemento Alfa y Omega me hace un comentario de Miguel Ángel Velasco, que es una autoridad en el catolicismo español y dice que está completamente de acuerdo con lo que dice mi libro. Yo se lo agradezco mucho porque es un reconocimiento muy noble que le honra a él y a mí.

¿Cómo es posible que la teología de la liberación tenga tanta aceptación y que haya cristianos que todavía caigan en ella?

Hay muchísimos católicos que están convencidos de las bondades de la teología de la liberación. La teología de la liberación no es más que el marxismo aplicado a la Teología, lo dijo Juan Pablo II en varias ocasiones sobre todo con su principal mentor para estos temas que era el Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, que condenan formalmente antes de la caída del Muro del Berlín. En España había una parte importante del clero y de los religiosos que estaban a favor de la teología de la liberación, que es algo contradictorio, es como la teología interpretada en clave masónica. La masonería es esencialmente anticristiana, usted no puede ser cristiano y masón. Bueno, hay muchos cristianos masones, sí, y tienen algunos muy buena voluntad, también, pero hay una documentación pontificia clarísima diciendo que es imposible. Y lo mismo el comunismo, que por esencia misma es ateo y es enemigo de la religión. Carlos Marx era un ateo que basó en su ateísmo todo su sistema.

Le hemos escuchado contar una anécdota sobre su nieto, y su particular definición acerca de lo que es la masonería…

Mi nieto es un chico de 15 años y casi dos metros de altura, un gigante, un chico listísimo, y participa en las conversaciones familiares, y se va enterando, es más listo de lo que creíamos, y entonces hablando nosotros de los libros y de lo que son las cosas, él preguntaba mucho quiénes son los “masoneros”, luego ya los masones, quiénes son…, bueno pues, yo no le dije nunca una definición redonda, pero él, de lo que repetíamos en casa, cuando un amigo suyo le dijo que iba a ir a un colegio determinado, mi nieto me lo contó a mi, y yo le dije: “Diles, a tu amigo y a sus padres, que es un colegio masónico”. Y entonces él le dijo a su amigo que le iban a llevar a un colegio masónico, y su amigo le preguntó qué es la masonería, y mi nieto contestó muy serio, de una manera muy segura: “La masonería es una secta satánica que tiene como clave y fundamento la hostilidad contra la Iglesia católica”. Yo nunca le había dicho eso, es verdad pero nunca se lo había dicho, yo le había hablado de la masonería, de la masonería en la Iglesia, de que es contraria al catolicismo y al cristianismo…La masonería, que fue cristiana en sus orígenes pero a partir de principios del siglo XVIII se hace anticatólica primero y luego anticristiana, y hoy día incluso un ateo puede ser masón, y hoy hay grandes logias masónicas que han quitado al gran arquitecto del universo, la masonería es pagana, es gnóstica, es lo mas anticristiano que cabe, la masonería actual, la anterior no. La de los constructores de las catedrales, la masonería operativa era cristiana, pero eso era en el siglo XIII y XIV que era cuando había masonería, alguien la remonta a épocas anteriores, puede haber antecedentes en Roma…, pero yo no voy a entrar en eso. A mi me importa desde la Edad Media. Hay una cosa que para mí es definitiva: yo he estudiado la masonería por dentro, he estado en las logias, he hablado con los masones, he escrito muchos libros, he descubiertos los rituales masónicos, que es muy importante….Alguien que hable de la Iglesia católica tiene que empezar leyéndose el evangelio, pues en este caso hay que estudiar el “evangelio masónico”, los rituales, lo que ellos rezan…, lo que ellos repiten en sus tenidas. Yo los he traducido del inglés antiguo, los he publicado en España, en un libro mío que se llama “El triple secreto de la masonería”, y allí está completamente claro. Esa masonería que fue cristiana hasta el siglo XVII y XVIII, a partir de ese siglo cae en manos de protestantes hugonotes, y se hace anticatólica primero y luego anticristiana. En los rituales antiguos la masonería tiene oraciones preciosas a Cristo, a Dios, a la Santísima Trinidad. a la Virgen María, oraciones preciosas, totalmente cristianas…Hoy, en las constituciones masónicas, se nombra una sola vez a Dios llamándole “El Gran Arquitecto del Universo”, pero eso ya no esta vigente en buena parte de la masonería. Dios no tiene nada que ver con la masonería.

¿Cómo consigue la masonería infiltrarse en la Iglesia católica?

Solicitando a personas de cierta influencia, incluso en la Iglesia, que ingresen en la masonería. Yo sufrí esa experiencia, a mí me lo han pedido dos veces en mi vida, que me apunte, y les he dicho que se fueran a la porra, que no. Yo conozco la masonería en mi familia, mi abuelo Juan de la Cierva de Peñafiel, que fue ministro de Alfonso XIII, fue masón en su juventud, hasta los 30 años cuando fue alcalde de Murcia, y entonces él era republicano y masón, luego monárquico y masón, pero cuando llegó la hora de casarse a los 30 años, se casó con mi abuela que tenía 15, era normal en aquella época casarse tan jóvenes, y mi abuela, que era una chica cartagenera pero de origen catalán, Codorniu Bosch de apellido, le dijo a mi abuelo que para casarse con ella había una condición previa: renunciar a la masonería solemnemente, como se hacía entonces. Y en la iglesia de San Nicolás de Murcia mi abuelo renunció a la masonería, quiero decir que eso lo he vivido, yo no me he enterado hasta mucho después, mi familia lo negaba, pero yo descubrí los documentos, y tuve que aceptarlo. Él dejó de pertenecer y, según los rituales de la masonería, fue maldito por la masonería hasta la tercera generación, yo soy la tercera generación, a lo mejor me toca algo todavía de la maldición, me tiene completamente sin cuidado. Me parece absurdo, la masonería es el paganismo moderno, es atea pero además pagana, que es mucho peor, es una reproducción de lo que fueron las corrientes gnósticas en los tres primeros siglos de la Iglesia católica, era el paganismo que se resistía a la irrupción del cristianismo, a través de la gnosis que era el conocimiento en griego y que era una perversión del cristianismo, eso es la masonería en este momento.

Una de las características y de los peligros de la masonería es que, hasta cierto punto, es invisible socialmente…, pero ¿puede decirse que EpC, la asignatura impulsada por el Gobierno socialista, es una materia masónica?

Bueno, la Epc es un proyecto masónico. El autor de la asignatura, la entidad que ha dado a luz ese engendro, pero ya desde la Segunda Republica, es la sociedad masónica “Cives”, que es ciudadano en latín. Es una logia masónica, una gran logia que ha intentado descristianizar a la Iglesia católica y acabar con ella, entonces la Epc es “Educación para la ciudadanía masónica”. Hay un padre jesuita, Pedro Álvarez Lázaro, Catedrático de Historia en la Universidad de Comillas, y miembro de la masonería que tiene un libro que se llama “La masonería y la educación del ciudadano en el siglo XIX”, o algo así. La masonería es el gran medio educativo para crear ciudadanos masones. El método es infiltrarse, incorporar a personas que puedan tener influencia en la sociedad, ellos dicen que nunca piden a nadie que entre…, mentira, a mí dos veces. Y además por carta de dos importantísimos masones, a los que agradecí mucho su deferencia porque yo soy una persona educada y algo verán en mí cuando creen que puedo entrar en su orden, pero les dije que era absolutamente católico y por tanto enemigo de la masonería. Ellos decían que no tenía nada que ver, que podía ser católico y masón, pero eso lo dicen ellos, pero la Iglesia católica no lo dice.

¿Se puede decir, entonces, que estamos en manos de un gobierno masónico?

Claro, yo publiqué un libro hace dos años, el anterior a éste, que se llama “Zp, tres años de gobierno masónico”, los tres primeros años y los siguientes han sido de un gobierno masónico. El ha negado que lo sea, pero yo lo dije y lo demostré, hubo dos importantes logias masónicas, una europea y otra en Nueva York, la logia “Fraternidad Hispánica”, que confirma algo, que Zp era masón; él, en un libro de Suso del Toro que le ha hecho una biografía recientemente, correctamente lo niega, dice que yo he salido por los cerros de Úbeda, y se me ha ocurrido decir que es masón, él dice que no lo es, que si lo fuera lo diría…Bueno, pues lo es, yo creo que lo es. Los masones pueden negar que son masones, sobre todo si pertenecen a alguna logia encubierta, como es el caso del ZP, pero bueno, si a mí me es igual que sea o no sea masón, creo que lo es, pero lo importante es que hace un gobierno masónico. Si su ministra de Educación, que es una señora que se llama Cabrera Calvo Sotelo, dos ilustres apellidos de la ciencia y de la política española, pero que está haciendo una política masónica en el Ministerio de Educación, pero ya digo que esta EPC, a parte de ser un rollo y una tesis aburridísima, el daño que puede hacer es muchísimo. Hay un movimiento fuerte de objeción en los colegios contra la Epc, porque es un intento de crear una moral que el Estado no es quien, me parece muy bien que haga lo que quiera, pero que no intente crear una moral, que cree una política que es la función del Estado, o del Gobierno, pero que no cree una moral, la moral es una cosa de tipo personal y de tipo religioso.

lunes, 10 de agosto de 2009

EL ESCASO APOYO DE OBISPOS CATÓLICOS AL PAPA: ¡Cuéntas darán!

EL CARDENAL PRIMADO DE CANADÁ DENUNCIA EL ESCASO APOYO DE ALGUNOS OBISPOS CATÓLICOS AL PAPA

ouelletSegún informa la página Infocatolica “en un breve pero contundente discurso ante noventa obispos, ocho cardenales y mil Caballeros de Colón, el cardenal arzobispo de Quebec y primado de Canadá, monseñor Marc Ouellet, manifestó su pesar por la falta de apoyo al Papa por parte de los obispos católicos de todo el mundo tras las furibundas críticas que ha recibido el Santo Padre durante el pasado año tanto fuera como dentro de la propia Iglesia. El cardenal Oullet, que hizo estas declaraciones ante la 127º Convención Suprema Anual de los Caballeros de Colón, aseguró que el Papa ha tenido que pasar en los últimos meses por un «duro invierno»

sábado, 8 de agosto de 2009

Renace la idea del "derecho divino" de los obispos frente al Papa: ¿Cisma ad Portas?

Despotismo episcopal: el obispo de Cagliari prohíbe jornadas sobre el Motu Proprio Summorum Pontificum

Mons. Giuseppe ManiEl comité organizador ha informado que Mons. Giuseppe Mani, obispo de Cagliari, ha prohibido, expresamente y por escrito, una jornada de estudio sobre el Motu Proprio “Summorum Pontificum” (sobre la Misa Tradicional) del Papa Benedicto XVI. El obispo no dio razón alguna para la arbitraria medida.


La noticia, originada en la página italiana Messa in Latino, se ha difundido rápidamente, y con reacciones de gran indignación hacia la medida episcopal, como puede apreciarse en los comentarios del sitio italiano.



Otros sitios que ya han publicado la noticia, entre otros, son: Rorate Caeli y W.T.D.P.R.S. (en inglés) Oblatvs y Fratres in Unum (en portugués) y Le Forum Catholique (en francés).