
Caritas in veritate
Nueva Encíclica del Papa: Pro y Contra
Papa habla contra un Nuevo Orden Mundial
John-Henry Westen (LifeSiteNews.com)
Diarios, blogs, programas del radio y de televisión están repletos de discusiones sobre la supuesta invitación del Papa Benedicto XVI para un “Nuevo Orden Mundial” o un “Gobierno Mundial” [one-world government]. Estas ideas, mientras, no están basadas ni en la realidad ni en una lectura clara de la última encíclica del Papa, Caritas in Veritate, cuya publicación ayer [07 de julio] encendió una discusión inflamada.
El Papa, en verdad, habla directamente contra un Gobierno Mundial y, como debería ser esperado por aquellos que leyeron sus escritos anteriores, convida a una masiva reforma de las Naciones Unidas. La confusión parece haber surgido del parágrafo 67 de la encíclica, que tuvo algunas citas [pull-quotes] escogidas para condimentar [habe spiced] las páginas de los jornais mundo fuera, del New York Times aquellos bloggers de teorías de la conspiración que ven al Papa como el Anticristo.
Entretanto, en el parágrafo 41, el Santo Padre diferencia específicamente su concepto de una autoridad política mundial [a world political authority] de aquel de un Gobierno Mundial [a one-world government]. “Nosotros debemos”, dijo, “promover una autoridad política dispersa”.
El explica que “la economía integrada del presente no hace que el papel de los Estados sea redundante; sino, al revés de eso, hace que los gobiernos necesiten de una mayor colaboración mutua. Ambas, sabiduría y prudencia, sugieren que no seamos tan precipitados en declarar el fin del Estado. En términos de solución de la presente crisis, el papel del Estado parece destinado a crecer, conforme recupere muchas de sus competencias. En algunas naciones, entretanto, la construcción o reconstrucción del Estado permanece un factor clave de su desarrollo”.
Más adelante en la encíclica (57), habla en el sentido opuesto de un Gobierno Mundial - subsidiariedad (o principio de
Otra de las citas claves que fueron extraídas de la encíclica por causa del su potencial chocante es esta: “frente al inagotable crecimiento de la interdependencia global, hay un fuerte sentimiento de la necesidad, mismo en el medio de una recesión global, de una reforma de
Desde mucho antes de ser papa, Joseph Ratzinger lucho vigorosamente contra la visión de las Naciones Unidas de un “Nuevo Orden Mundial”. Ya en 1997, y repetidas veces después de eso, Ratzinger hizo de tal visión su objetivo público [took public aim at such a vision], notando que la filosofía venida de las conferencias de
“En la base de este Nuevo Orden Mundial”, dijo, está la ideología del “fortalecimiento de las mujeres”, que equivocadamente ven “los principales obstáculos para la plenitud [de las mujeres] [como siendo] la familia y la maternidad”. El cardenal entonces aviso que “en este estado del desarrollo de la nueva imagen del nuevo mundo, los cristianos - no solamente ellos; mas, en cualquier caso, ellos mas del que otros – tienen el deber de protestar”.
Benedicto XVI de facto repetía estas críticas en su nova encíclica. en
Cualquier visión de una adecuada ordenación del mundo, de la economía o cooperación política internacional, sugiere el Papa, debe estar bajeada en una “orden moral”.. Esto incluí primero y principalmente “lo derecho fundamental à la vida” de la concepción à su muerte natural, el reconocimiento de la familia bajeada en el casamiento entre un hombre y una mujer como base de la sociedad y de la libertad religiosa y a cooperación entre todas las personas con base en los principios de
[Texto original en inglés en el site Lifesitenews.com]
Para citar este texto:
Westen, John-Henry - "Papa habla contra un Nuevo Orden Mundial"
Editorial by John-Henry Westen - July 8, 2009 (LifeSiteNews.com)
Contra:
Un gobierno mundial, bajo una moneda mundial. La Encíclica del Papa y el G-8
Sidney Silveira
La última Encíclica del Papa Benedicto XVI (Caritas in veritate) viene a propósito del tema eclesial más importante de los últimos 45 años: ¿cuál es la autoridad del Magisterio de
Los católicos liberales están irritadísimos por cuenta de esa Encíclica, y no podría mismo dejar de ser: se, en cualquier que sea la variable en la cual revuelque, el liberal no consigue resolver el falso dilema en que se metió (o de la dicotomía entre libertad y autoridad externa a la de su conciencia individual), es obvio que una autoridad política mundial con poder de mando sobre todas las naciones, como propone el Papa, le parecerá la más inimaginable de las opresiones. Las perlas que he leído en internet, de parte de los liberales, vão desde la mal disfrazada malicia a la idiotez pura y simple. Y aunque en general acierten en cuanto al carácter nefasto de una tal autoridad mundial meramente política — que, a propósito se nos aproxima como un bólide gigantesco del cual parece no haber mais como fugir —, erram en un punto crucial del diagnóstico, pues sólo conciben lo maleficio de tal proposición en ese mismo plano político, que artificiosa y convenientemente ya habían separado del plano espiritual superior. el alcance del maleficio (que no parece ser otro sino el breve reino del Anticristo de que nos habla el Evangelio) escapa a eses católicos liberales. uno de ellos cierta vez me confidenció que “esa cosa apocalíptica” le parecía una ficción, si miramos la situación actual del mundo. Paciencia! Si no se quiere ver que la vaca está en el pantano, con las patas atoradas y los campanillas sonando, paciencia! Ese tipo de ceguera se me figura como un misterio insondable. Bien decía Chesterton por la boca del Padre Brown que, si un día asesinase a alguien, ciertamente sería a un optimista... Se refería el gran escritor ingles al optimista ciego a las evidencias más gritantes de que las cosas no van nada bien.
Leyendo el trecho de Caritas in veritate en el cual el Papa Benedicto XVI dice que “urge una Autoridad política mundial” (el A mayúscula y el itálico son del Papa), y más, que “tal Autoridad [política] deberá ser reconocida por todos, gozar de poder efectivo para garantizar a cada uno la seguridad, la observancia de la justicia, el respeto de los derechos” (nº 67), me recuerdo de lo que escribió hace algún tiempo el mismo Padre Calderón, en un otro libro tan estupendo como A Candeia Debaixo del Alqueire. Son palabras que ahora se revisten de carácter profético. Y, aunque refiriéndose a los textos del Concilio Vaticano II, tais palabras se aplican grandemente a lo que vivemos hoy — cuando sentimos tan próxima la posibilidad de instaurarse un tal orden político (y económico) con poder de mando sobre todos los confines de
“El Concilio aboga por la constitución de una autoridad política mundial con poder sobre las naciones, como para impedir guerras. es este, a propósito, un de los principales clamores de Gaudium et Spes: ‘En cuanto exista el riezgo de guerra y falte una autoridad internacional competente proveedora de medios eficaces, una vez agotados todos los recursos de la diplomacia, no se podrá negar el derecho de una legítima defensa de las naciones’ (nº. 79); ‘(...) ‘Debemos procurar con todas nuestras fuerzas preparar una época en que, por acuerdo entre las naciones, posa ser prohibida absolutamente cualquier guerra. Esto requiere el establecimiento de una autoridad política pública universal (grifo nuestro!) reconocida por todos, con poder para garantía la seguridad, el cumplimento de la justicia y el respeto de los derechos’ (nº. 82). Pues muy bien: la única autoridad con poder eficaz para impedir las guerras que no sea la del Vicario de Cristo, será la del Anticristo. Si no es el Príncipe de
En este punto vale destacar, y con todo el énfasis, que no es una simple hipótesis teológica, sino una verdad de fe con base en
“El poder público sólo puede venir de Dios. sólo Dios, en efecto, es el verdadero y soberano Señor de las cosas; todas, cualesquiera que sean, deben necesariamente estarle sujetas y obedecerle; de tal modo que todo aquel que tiene el derecho de mandar no recebe ese derecho seno de Dios, Jefe supremo de todos." (León XIII, Diuturnum illud, 29 de Junio de 1881).
Si el Papa se propusiese a sí mismo como la única Autoridad (esta sí, con A mayúscula, porque es participada por Nuestro Señor, que es Dios) capaz de reinar sobre todas las naciones, estaría repitiendo una doctrina común de
El único obstáculo para el reinado del Anticristo de que habla
Coincidentemente o no, exactamente en esta misma semana en que el Papa propone una autoridad política mundial, el G-8 propone una moneda mundial — ya hasta acuñada, como se ve en las imágenes que ilustran el presente texto. Me aterra tal coincidencia, así como pensar en un poder político y en un poder económico mundiales, con fines meramente humanos, apoyados y refrendados por la única autoridad espiritual que visa al bien superior de la salvación de las almas.
En tiempo: Dice San Pablo (2 Tes.) que primeramente debe venir la disensio (o apostasía), para después manifestarse el Hombre impío. Nos recuerda el Padre Calderón que esa apostasía había sido entendida por los Santos Padres tanto como apostasía de la fe — disensio a fide — cuanto como apostasía del Imperio — disensio a Romano Imperio. Comenta Santo Tomás ese grave pasaje de


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
No se acepta groserias, insultos o expresiones similares.